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31 de diciembre de 2014

FIN DE AÑO CON ELFOS NAVIDEÑOS

Como puse en la entrada sobre la Navidad, ahora mismo hay en mi casa un montón de elfitos navideños disfrutando de sus vacaciones. Nos vamos llevando bien, salvo por esa tendencia de ellos a amontonarse sobre mi cama como gatos, dejándome sin espacio (encima, hace demasiado calor como para amontonarse en la cama al estilo gatuno).

El último día de 2014 lo pasamos genial. Yo no celebro la Navidad pero sí el Año Nuevo, y la verdad es que los elfos tienen muy buena onda. De pronto estábamos todos en la cocina, brindando con limoncello, comiendo nueces y uvas frescas y riéndonos de Papá Noel a sus espaldas. Que si está muy panzón, que si se atasca en las chimeneas, que si cada tanto su mujer tiene que remendarle la parte trasera de los pantalones porque se le rompen cuando se agacha (quizás debería comprar pantalones de tela deportiva, que son más elásticos).

A lo largo de la semana los elfos habían comprado fuegos artificiales aquí y allá, y ya tenían suficientes como para hacer volar mi casa. (Es una pena que no hayan hecho volar la casa de la vieja miserable de al lado. Oh, bueno. Tal vez para el 2015.) Les pregunté el porqué de tanto entusiasmo, y así supe que, a pesar de que en el Polo Norte tienen esas estupendas auroras boreales, en general hace demasiado frío y viento como para celebrar el fin de año con pirotecnia.

Salimos a la calle, entonces, y alejé a los elfos y a toda esa pólvora de mi casa (le tocó a Donaldito cargar las cajas). Los niños quedaron asombrados al ver a los elfos, y tuve que aclararles de inmediato que "los elfos navideños no son mascotas, devuélvanlos, por favor no los estrujen, gracias". Mientras tanto, el elfo del pelo verde se había adelantado y corría de un lado a otro agitando los brazos y gritando frases ininteligibles (juro que no le permití beber alcohol, fumar marihuana ni ingerir café ni anfetaminas).

Fue un hermoso espectáculo de fuegos artificiales :-) De pronto había luces por todo el cielo, y la gente brindaba en las calles y deseaba un feliz Año Nuevo a sus vecinos. Mientras hacían estallar sus cohetes, los elfos compartían sus resoluciones para el 2015, entre ellas:

1. Cepillarse mejor los dientes después de comer bastones de caramelo.
2. No usar el excremento de los renos para gastar bromas pesadas a su regordete jefe.
3. Buscar un escondite más seguro para las películas de porno élfico (¿¿¿???).
4. Entrenar para los próximos Juegos Olímpicos de Invierno (al parecer no se les da mal el snowboard).
5. Hacer una campaña en contra de los juguetes sexistas de los otros fabricantes de juguetes.
6. Beber menos ponche durante el trabajo.

De pronto nos dimos cuenta de que el elfo del pelo verde no estaba ahí. Mi dragón señaló hacia arriba, y entonces vimos...


¿Pretendía llegar a la luna? ¿Había perdido por completo la chaveta? Aún no lo hemos averiguado. Como sea, el cohete explotó en una gran bola de chispas anaranjadas y rojas, se escuchó un grito que sonó algo así como "¡¡yupiyupiuajajajajaAAAAAAAARRRRRGHHHHyujuuuuuu!!", y de pronto ya no vimos al elfo por ninguna parte. Todavía no ha aparecido, pero supongo que es buena señal la ausencia de pedazos de carne chamuscada de elfo regados por la ciudad.

Mientras tanto, feliz Año Nuevo para todos mis lectores. ¡Besos!

G. E.

25 de diciembre de 2014

NAVIDAD... CON VISITAS INESPERADAS

Este año decidí pasar la Nochebuena y la Navidad en mi casa, alejada por completo del ruido y del consumismo insensato. La verdad, lo estaba pasando bien, sentada junto al ventilador, trabajando en mis proyectos y bebiendo un tecito. No hacía mucho calor, además.

A eso de la medianoche, sin embargo, escuché que alguien golpeaba a mi puerta. Y el ruido provenía desde la mitad inferior de dicha puerta. Por la ventanita no se veía nada, así que puse la cadena, eché un vistazo por la rendija y... me topé con ESTO:


—¡Hola! —gritaron todas esas diminutas criaturas, y una de ellas añadió—: ¿Aquí es donde vive la chica esa que tiene un dragón y detesta la Navidad?

—Bueno, sí, soy yo, pero...

—¡Traemos bastones de caramelo!

—¡Adelante! —exclamé, y de pronto había como cien elfitos navideños pululando por mi casa, despatarrándose en cualquier lugar posible como trabajadores agotados que al fin pueden darse un respiro. Algunos fueron a examinar el refrigerador, y entonces me sentí como Bilbo en El hobbit (puestos en ello, no soy mucho más alta que un hobbit, aunque por suerte no tengo pies peludos, lo cual sería antiestético en esta época).

Chupeteando un bastoncito de caramelo, pregunté a los elfos qué los traía exactamente a mi casa. Me respondió el de los bigotes como Cantinflas:

—La Navidad. ESO es lo que nos ha traído hasta aquí. Todo el año trabajamos en ese taller, escuchando interminables villancicos mientras fabricamos juguetes, ¡y la verdad es que ya estamos hartos! Hicimos una protesta y Papá Noel nos dijo que podíamos venir aquí a descansar hasta febrero.

—¿Hasta... febrero? ¿De dónde sacó Papá Noel la peregrina idea de que mi casa es un hot...?

Entonces entendí: esto era una especie de venganza retorcida del viejo regordete, queriendo hacerme pagar por mi falta de espíritu navideño. Pero ¿saben qué? De pronto no me pareció mala cosa. Los elfos tenían pinta de simpáticos, y como a mi casa no vienen visitas interesantes, decidí que bien podría hospedarlos hasta la mencionada fecha. Además, también sería una forma de no pensar en mi difunto gato.

En fin, que decidimos hacer una cena de no-Nochebuena, con pasta espolvoreada con queso parmesano, limoncello, pepinos frescos, melocotones, chocolate y limonada. Pusimos música de rock, un poco de samba y alguna bandas sonoras (cualquier cosa que NO sonara navideña).

A la medianoche empezaron los fuegos artificiales. Sigo sin entender esa costumbre, pero bueno, algunos elfos salieron a mirarlos porque también son aficionados a las auroras boreales.

Y llegó la Navidad. Los elfos, mi dragón y yo nos quedamos hasta tarde charlando sobre cualquier cosa (las focas y los osos polares, los malos hábitos de Papá Noel, la serie Juego de tronos y así por el estilo), y finalmente acomodé a todos los elfos en la habitación para invitados. (Aquí entre nos, y después de oír roncar a los elfos, quizás lo de mandarlos a mi casa no es del todo una venganza sino una estratagema de Papá Noel para disfrutar de un par de meses de silencio. Puedo identificarme con su problema, en mi ciudad también hay un ruido espantoso.)

Por la mañana, la elfina esa que se parece a Reese Witherspoon había salido a volar en mi Donaldito (las demás elfinas se fueron a visitar la Ciudad Vieja). Los elfos varones se ordenaron en una fila para hacer lo mismo, y así han pasado la Navidad entera, planeando por un cielo despejado y veraniego. Algunos ya están diciendo que volar en dragón es mejor que volar en trineo (el cual tomaron "prestado" una vez y no devolvieron en las mejores condiciones...), y que tal vez vengan a mi casa el próximo año. Por mí está bien.

Aunque... la verdad, me preocupa el elfo con el pelo verde y las pupilas dilatadas. Todavía no decido si está drogado, poseído o si simplemente es excéntrico y comió demasiados alimentos azucarados en el taller de Papá Noel. Digo, no se le entiende lo que dice, corre por las paredes, se cuelga de las lámparas y cada tanto se detiene con la mirada en blanco murmurando cosas para sí con su inquietante vocecita. Dejaré a mano el teléfono de algún psiquiatra.

El elfo ancianito es adorable, sin embargo. Me hizo una muñeca y una réplica de mi gato, todo en madera :-)

Mañana llevaré a los elfos a la playa. ¡Y organizaremos un concurso de esculturas de arena! Luego grabaremos vídeos y le restregaremos su "venganza" a Papá Noel por todo YouTube >:-D

Ha sido una estupenda y muy élfica no-Navidad.

G. E.

18 de diciembre de 2014

VENGANZA, DULCE VENGANZA

Los administradores de webs piratas son unos seres despreciables. Me refiero a los que se dedican al asunto en forma organizada, secuestrando sin permiso el trabajo de miles o millones de creadores y usándolo para lucrar (sin pagar un céntimo a dichos creadores) o para distribuir software malicioso.

De entre todos los artistas pirateados, los escritores somos los más vulnerables. ¿Por qué? Porque en general somos los que cobramos menos, y a diferencia de los músicos, que pueden dar conciertos en vivo, los administradores de webs piratas utilizan sin permiso nuestra ÚNICA fuente de ingresos (es decir, dentro de la literatura, porque raramente los escritores podemos darnos el lujo de renunciar al segundo trabajo que paga las cuentas). Y ya no es cuestión de precios, ¿eh?, porque ahora piratean también a los autores independientes que vendemos los libros a precios muy bajos. El asunto es tan grave que a veces los libros son pirateados a pocas HORAS de su publicación.

Imagínense lo molesto y frustrante que es >:-| Cuando POR FIN sería posible que los escritores fuéramos debidamente remunerados por nuestro trabajo, vienen un montón de cretinos a distribuirlo masivamente, haciendo creer al público que está bien tomarlo en forma gratuita.

Resumiendo, los administradores de webs piratas son parásitos, no muy diferentes a los gusanos intestinales o los piojos.

Pero ¿saben qué? LOS ESCRITORES NO NOS RENDIMOS FÁCILMENTE. Porque somos artistas y contribuimos al enriquecimiento de la humanidad. Porque a lo largo de la historia hemos sido pisoteados, despreciados, censurados, mal pagados, incluso han quemado nuestros libros por decir verdades, ¡y la profesión NO HA MUERTO! Nuestra vocación es una de las más poderosas, y ahora que existen las redes sociales, estamos más unidos que nunca.

En lo personal, decidí que ya era hora de organizar una venganza.

El primer paso fue contactar a todos mis colegas escritores (hombres y mujeres) que han sido víctimas de la piratería organizada. El segundo paso fue sacarnos fotos muy atrevidas y crear un falso sitio web presentándonos como "un servicio de calidad de vida" (sí, igualito que en la serie de HBO El negocio). Nos dedicamos a promover el falso servicio específicamente en las webs piratas de libros, y al poco tiempo sus administradores empezaron a caer como moscas. Babosos.

Los escritores estamos en contacto entre nosotros y también tenemos contactos de cualquier otra clase, de modo que conseguimos que nos prestaran un castillo con bonitas mazmorras. Ya saben, de esas llenas de moho, ratas, barrotes con una ligera capa de óxido pero muy sólidos, piedras húmedas y numerosos aparatos de tortura listos para usar.

—Ésta fue mi idea —dije a mis colegas escritores—, así que yo iré primero. Con permiso. —Y me fui a enfrentar a uno de los numerosos administradores de webs piratas que habíamos capturado, ajustando mi minifalda de cuero y sosteniendo un bonito látigo que conseguí en una tienda para sadomasoquistas.

—¡Ay, mamacita! —dijo el pirata al verme. Todavía creía en la farsa del "servicio de calidad de vida".

—No, no, no te confundas. Voy a torturarte en serio por haber pirateado todos esos libros. Simplemente me vestí así para torturarte con estilo. Piensa en esa escena con Lucy Lawless en la película Euroviaje.

—¿Qué? ¿Eres una escritora? ¡Ja! No me asustas para nada. Los escritores son unos seres patéticos e inofensivos que...

—Oh, ¿en serio? No nos conoces para nada. Los escritores tenemos mentes MUY retorcidas. ¿Cómo crees que inventamos a algunos de los villanos más famosos y crueles de la historia, como Hannibal Lecter, Norman Bates, Drácula, Ramsay Bolton y la enfermera loca de Misery? Algunos sabemos TODO sobre las torturas medievales o modernas. Y considera esto: para empezar, siempre hemos sido capaces de hacer sufrir a los lectores nada más que con nuestras PALABRAS.

Agité un poco mi látigo, poniendo cara de sádica. El pirata se puso muy, muy pálido. Al fin había entendido que la cosa iba en serio.

Yo: Esto no va a ser rápido, no lo vas a disfrutar, y debiste pensarlo mejor antes de meterte con mis sufridos colegas y conmigo.
Minion: ¿Padabatu nipotada? Prrrrr. ¿Blope? ¡Jajajaaaaa! ¡Trasero!

El minion se lo pedí prestado a Gru. Y no me pregunten qué hizo con ese garrote lleno de pinchos porque este blog es más o menos apto para todo público.

Para terminar, pusimos a los piratas en un régimen de trabajos forzados. Deberán trabajar el equivalente a todas las horas invertidas en todos los libros que piratearon (lo cual será, más o menos, una cadena perpetua para ellos, porque escribir un solo libro suele tomar MUCHAS horas de trabajo).

—Pero... pero... ¡esto es esclavitud! —se atrevió a protestar uno de los piratas.

—¡Exacto! —dijimos los demás escritores y yo—. Eso es justamente lo que estaban haciendo ustedes con nosotros: tratarnos como esclavos. ¿Verdad que no se siente bien, cretinos de porquería? ¡A trabajar, haraganes!

Ahora que la venganza contra los administradores de webs piratas está en progreso, tal vez deberíamos seguir adelante y torturar a los distribuidores de pornografía infantil, los contrabandistas de mascotas exóticas y la demás fauna criminal que anda suelta por ahí. Al fin y al cabo, históricamente hablando, también fuimos los escritores quienes inventamos a los superhéroes :-D

G. E.

PD: Como aviso para los lectores, sepan que los escritores independientes no tenemos ningún problema en regalar nuestros libros a los lectores que, por algún motivo, no los puedan pagar en ese momento. Eso es preferible a que recurran a las webs piratas, porque así nadie fomenta el usufructo ilegal de la obra de los menospreciados escritores. Ah, y si tienen autores favoritos, así es como pueden colaborar todavía más con ellos.

PPD: Después de las torturas, los escritores hicimos una tremenda fiestota con los minions :-)

PPPD: Si lo de la escritura sigue así de mal, realmente consideraré volverme una dominatriz. He descubierto que se me da bien lo de azotar traseros, y seguro que eso paga mejor que escribir :-D (bueno, como casi todo, incluso lavar pisos).

12 de diciembre de 2014

LAS PRINCESAS DE ILUL

Aquí va otro de los libros que he publicado este año. ¿Y de qué va? Pues... digamos que tiene algo de fantasía, un poco de romance, cierto toque de misterio y drama, y también explora el poder de la imaginación. Pero principalmente es la historia de dos hermanas que luchan para salir adelante, apoyándose una a la otra en las circunstancias más extrañas :-) Sinopsis:

Aída, una joven periodista, acude en auxilio de su hermana Ali, quien vive ahora en la decrépita mansión de su abuela Paulina. La anciana está agonizando por un tumor cerebral y delira acerca de Ilul, el reino fantástico sobre el que solía contar historias a sus nietas. Pero ¿acaso los cuentos eran solamente imaginarios, o algo más se esconde detrás de ellos? Un grave accidente doméstico llevará a Aída muy lejos de su familia, a un sitio dominado por un rey loco y una criatura maligna; mientras tanto, Ali deberá enfrentar un reto igualmente peligroso: averiguar la verdad sobre el pasado de su abuela... antes de que sea demasiado tarde para salvar a su hermana perdida.

La mayor inspiración para esta historia proviene de la relación que tengo con mi prima Paula. Ella es como una hermana para mí, y creo que en cierto modo yo también lo he sido para ella (o espero que ella lo considere así). En todo caso, ambas sabemos que podemos contar una con la otra sin importar cuál sea el problema. Bueno, a menos que sea algo que se pueda buscar en Google :-D

Ésta es la portada del libro:


Está en todas las páginas de Amazon, sin DRM y a un precio muy accesible. Les pongo los enlaces principales para el público hispanohablante:

http://www.amazon.com/dp/B00OA7NHHW (América)
http://www.amazon.es/dp/B00OA7NHHW (España)
http://www.amazon.com.mx/dp/B00OA7NHHW (México)

Espero que les guste :-) ¡Besos!

G. E.

6 de diciembre de 2014

ESTÚPIDA HONRADEZ

Hoy voy a hablar sobre un tema que me tiene a mal traer. O sea, el del título. (Obvio, no voy a poner semejante título y empezar luego a hablar de alpargatas.)

Desde niña me enseñaron que debía ser honrada. Que robar estaba mal, que mentir no era correcto, bla bla bla. Y más o menos insinuaban que si no era honrada iba a terminar en forma horrible, mientras que, siendo honrada, me iba a aparecer una especie de halo de virtud y todo me saldría bien en la vida.

A medida que alcanzaba la edad adulta me di cuenta de una triste verdad: la mayoría de las veces no parece que la honradez sea una gran ventaja. Y ya ni siquiera otorga un mínimo de prestigio; si hoy en día dices que eres honrado (y cometiendo la estupidez de mencionarlo como si fuera motivo de orgullo), lo más probable es que se rían en tu cara. Al final, el valor de la honradez es tan verídico como esos cuentos de hadas donde la campesina pobre pero de buen corazón salva a la anciana en peligro, descubre que en realidad era un hada disfrazada, luego el hada la convierte en princesa, y finalmente la campesina-princesa se casa con un apuesto príncipe y ambos viven felices para siempre.

Buf. Patrañas. Puras patrañas.

Desde hace un tiempo vengo preguntando en Twitter y Facebook para qué cuernos sirve la honradez, y nadie me ha dado una respuesta satisfactoria. O todos nos hemos vuelto demasiado cínicos, o mi temor de que la honradez no sirva de nada está por completo justificado. A ver, alguien me dijo que "la honradez sirve para tener una especie de estándar y tomar las decisiones correctas". Ajá. Eso suena más o menos razonable. Pero otra persona me contestó que "la honradez sólo sirve para que la gente deshonesta se aproveche y te pase por encima".

La honradez funcionaría si todos fuéramos honrados. El mundo sería entonces una verdadera maravilla. El problema es que estamos rodeados de demasiada gente que no es honrada, y entonces los honrados, así como los herbívoros, nos encontramos en desventaja.

En Uruguay los buenos pagadores nos denominamos "los nabos de siempre". ¿Por qué? Porque nadie nos premia por pagar a tiempo, mientras que, si tienes suficiente deuda acumulada, lo más probable es que el gobierno termine haciéndote un descuento para ver al menos una parte del dinero.

Encima, es soberanamente común que la gente deshonesta consiga en poco tiempo grandes sumas de dinero que las personas honradas no veremos en toda una vida de duro trabajo. Ejemplos: narcotraficantes, directores de banco que se fugan con los ahorros de las personas, empresarios que evaden impuestos, proxenetas y contrabandistas.

Díganme si no dan ganas de golpearse la cabeza contra un muro y putearse a uno mismo por tener conciencia y permanecer honrado.

Como me he mantenido honrada a pesar de todo, la gente que me conoce sabe que puede confiar en mí y que nunca voy a robarles nada ni a aprovecharme en forma alguna de su confianza. Hasta ahí vamos bien. Lo triste es pensar que, si fuera contadora y hubiera maquillado las cifras para quedarme con algunos cientos de miles de dólares de un millonario incauto, ahora mismo podría estar navegando en mi yate rumbo a Europa.

Tampoco estoy muy segura de estas otras cualidades sirvan de mucho:

a) La belleza interior. Sobre todo para las mujeres. Porque si eres linda por dentro pero por fuera careces de atractivo, lo más probable es que pases totalmente desapercibida, por mucha bondad que albergue tu corazón.

b) La inteligencia. A menos que sea una inteligencia de tipo maquiavélico que sirva para dominar el mundo, ya he mencionado que los cerebritos en general estamos soberanamente infravalorados. (Al menos ahora tenemos la serie La teoría del Big Bang. Sin embargo, la única integrante del grupo que realmente encaja en la categoría de cerebrito es Mayim Bialik, la actriz que encarna a Amy Farrah Fowler.)

c) La empatía. Vamos, que te pones en el lugar del otro, cedes el asiento a un anciano en el autobús, ¿y qué ganas? Un "gracias" y viajar de pie el resto del camino. Los demás pasajeros se hacen los despistados mientras siguen cómodamente sentados.

d) La puntualidad. Bueno, esto es útil en el trabajo, pero ¿fuera de él? Lo único que ganas es tener que esperar al todo el mundo. Puaf.

e) El raciocinio a la hora de votar. Te tomas el tiempo de informarte para saber qué políticos están realmente capacitados para el puesto, pero luego tienes en contra a una mayoría de votantes-borregos que votan a cualquier idiota carismático, acompañado además por un grupo de senadores y diputados con un nivel educativo cuestionable y ciertas tendencias antidemocráticas. Doble puaf.

d) Un agudo sentido de la ironía. Ah, no, esperen, sí entiendo que esta cualidad no sea muy apreciada. Aunque, como las otras, tampoco sirve de mucho, salvo para redactar entradas como ésta :-P

En fin, creo que voy a seguir siendo honrada. Pero no porque sea redituable en algún sentido, sino porque a estas alturas ya no me sale ser de otra manera.

Disculpe, señor, se le ha caído esta billetera llena de billetes de 100 dólares. (Que podría haberme quedado para comprarme una nueva cámara digital, pero no lo haré porque soy estúpidamente honrada. U honradamente estúpida.)

PD: Si alguien tiene buenos argumentos para convencerme de que la honradez sí tiene valor después de todo, ¡por favor, que me lo diga al instante! Ni yo me aguanto cuando estoy tan cínica.

FRAGMENTO DE HISTORIAS DEL DESIERTO

Hay días en que las cosas simplemente no salen bien, ya sea porque las estrellas así lo determinan, o porque errores pasados vuelven a uno en forma de horribles consecuencias, o por casualidades tan improbables como pincharse un pie con un único clavo perdido en la vastedad de Huru. Urel y Caleto preferían pensar en eso antes que achacarle la responsabilidad de un mal día al verdadero culpable: su propia, inherente y monumental torpeza.

Ellos eran hermanos y ladrones por vocación. Querían ser los mejores del desierto, pero al parecer el destino les había jugado una mala pasada, eligiendo para ellos una meta que no estaban en condiciones de superar. Su madre, una mujer sabia, se había dado cuenta de eso desde que ambos eran niños, y por tal razón había insistido en que eligieran una profesión más acorde a sus capacidades; algo sencillo, como vender alfombras o criar ovejas (cabras no, porque les ganaban en astucia). Urel y Caleto, sin embargo, seguían empeñados en dedicarse al robo, entendiendo que las posesiones materiales no estaban pegadas a sus dueños y por lo tanto eran susceptibles a cambiar de manos. Lo que no entendían era que los dueños solían ver con malos ojos dichas transferencias, y considerando la torpeza de los hermanos, el resultado habitual no era el traspaso exitoso del bien en cuestión sino un conjunto de heridas y moretones que no favorecían a los bandidos. Pero debían de tener algún pequeño astro de su lado, porque de momento no habían caído en prisión y conservaban en su lugar ciertas partes de su anatomía. La cabeza, por ejemplo, que resulta imprescindible para tantas cosas.

Después de su último robo fallido, los hermanos habían terminado en medio del desierto sin sus dromedarios, las botas de Urel, los pantalones de Caleto ni un ganso de color naranja que podía hablar, aunque sólo dijera obscenidades. De todo eso, lo más interesante había sido la cuestión de los pantalones, pero era una historia larga y Caleto no estaba dispuesto aún a contarla, porque se ponía colorado y empezaba a tartamudear cada vez que pensaba en lo ocurrido. Lo importante era que ambos hermanos estaban en alguna parte de Huru enfocados en un solo objetivo: sobrevivir. No se puede hacer mucho más cuando uno está rodeado de dunas hasta donde alcanza la vista, incluso con una luz guía señalando el camino hacia la civilización.

30 de noviembre de 2014

TONTERÍAS ALEATORIAS

Mientras trabajo en otras entradas, aquí les van algunos de esos pensamientos locos (o no tanto) que en general se me ocurren cuando estoy dibujando. Los he puesto en Twitter, pero allí casi nada perdura, así que los dejaré por aquí también en caso de que los encuentren entretenidos :-)

No dejo que nadie me diga que no podré hacer algo. Como mínimo, tendré la oportunidad de fracasar espectacularmente.

Amo a los políticos. Cuando escapan corriendo. De mi lanzallamas.

Nadie que me robe chocolate vivirá para contarlo.

No me molestaría besar a un príncipe convertido en sapo. Pero si fuera una cucaracha... no, lo siento, adiós.

En las películas de terror siempre matan al gato/perro/conejo de la familia, pero nunca a esas adorables boas/iguanas/tarántulas.

Lo que más me aterra de viajar en avión... es pasar doce horas sentada al lado de alguien insoportablemente parlanchín.

Quisiera un sofá que mordiera en el culo a los visitantes indeseados para avisarles de que ya deberían irse de mi casa.

Los médicos deberían mencionar más seguido las propiedades terapéuticas de un buen abrazo.

En alguna vida pasada quiero ser un apatosaurio.

En mi trato con hombres, lo que más me atrae de ellos es el tamaño... de su inteligencia. Y si tienen una gran... biblioteca, pues mejor.

Un escritor sin imaginación es como un bailarín sin pies.

Debería haber un mecanismo por el que uno barriera el piso y quitara el polvo de los muebles ¡y se mantuvieran por siempre limpios, carajo!

Más allá de que plagiar está mal, siento lástima por la gente que plagia. ¡No saben crear nada que valga la pena plagiar!

Todo científico loco que se precie de tal debe hacer explotar su laboratorio al menos una vez en la vida.

La vida es demasiado corta como para preocuparse por los muñecos que cobran vida y tratan de asesinarte en la noche.

No es que no crea en el amor a primera vista. Simplemente me parece más probable que a uno lo parta un rayo, estadísticamente hablando.

La vida es demasiado corta para amargarse por las cosas que no se pueden cambiar. Sugiero, en cambio, puteadas catárticas esporádicas.

Los profesores aburridos deberían ser condenados a escuchar sus propias clases por toda la eternidad.

Oh, la tentación de pararme en medio de una plaza y preguntar a cualquiera que pase si han visto a mi boa constrictor...

Las cucarachas me gustarían mucho más si se convirtieran en cenizas por el poder de mi mirada asesina.

Tantas personas obsesionadas por la belleza de su piel... prefiero a las que se concentran en la belleza de sus actos e ideas.

Desearía poder presentir cuando voy a tener un día torpe. Me pondría coderas, rodilleras y casco ya desde la mañana.

Quisiera decir que ninguna montaña podría apartarme del chocolate, pero qué carajo, el Everest ES jodidamente alto.

Los libros mal escritos deberían autodestruirse antes de llegar a las imprentas. Así se evitaría una muerte innecesaria de árboles.

Me gusta que haya tantas cosas que todavía no sé. De lo contrario, mi curiosidad moriría pronto de aburrimiento.

Lo más estresante de podar mi frondoso jardín es sentir un cosquilleo en la nuca y tener la sospecha de que algún bicho aterrizó ahí.

Disfrutaría más de los cantos de los pájaros en la mañana ¡¡si no fuera porque odio que me despierten temprano!!

Me irrita la gente que se preocupa por bobadas. Primero, preocuparse raras veces sirve, y segundo, hay temas IMPORTANTES de preocupación.

A quienes se quejan de que están aburridos... aprendan de los Boy Scouts y busquen una buena obra para hacer en el día.

Cuando sea vieja, me prometo a mí misma que nunca andaré con un vestido viejo y ruleros.

Si alguna vez llegara a perder la memoria, ¡que a nadie se le ocurra recordarme mi adolescencia!

Me pregunto qué porcentaje de los integrantes del Cirque du Soleil son capaces de doblarse como un pretzel.

Lástima que no exista algo equivalente a la lejía para desinfectar los corazones malignos.

El mundo sería un lugar mucho más agradable si quien tratara de hacer algo malo se convirtiera instantáneamente en un lindo patito.

Me pregunto si el creador del órgano se dijo en algún momento: "¡Uh, esto va a servir de maravilla para tocar música tenebrosa!"

No soy una asesina en serie, pero si lo fuera... creo que me dedicaría a los payasos.

Debería estar prohibido volverse más viejo sin volverse más sabio.

Juro que cuando tengo ganas de aplastar cabezas a cachiporrazos, en general es por una razón perfectamente justificable.

Quienes afirman que la felicidad viene de dentro y no depende de las circustancias obviamente no viven en medio de un apocalipsis zombi.

No tengo nada en contra de los libros mal escritos, siempre y cuando no se crucen en mi camino bajo ninguna circunstancia.

Si alguna vez viene un tornado y hace volar mi casa, más vale que como mínimo me deje en Oz.

Me gustan los laberintos. Sobre todo para abandonar a mis enemigos en ellos y que se los coma algún monstruo mitológico. ¡¡Muajajajaja!!

Desearía poder hacer magia de verdad. Haría desaparecer a la gente molesta y en su lugar aparecería mucho chocolate.

Que algún científico me invente un repelente para gente malhumorada, please.

No puede ser buena señal cuando abres el grifo de la cocina y en lugar de agua sale una risa macabra.

En alguna de mis próximas vidas quiero ser pulpo. Así compensaré todas esas ocasiones en que no me han bastado dos manos para una tarea.

Si llego a tener éxito como escritora de horror, no quiero que celebren mi nacimiento sino mi muerte. Y espero que caiga en Halloween.

En lugar de luchar contra las superbacterias, tal vez deberíamos fusionarnos con ellas y avanzar en la evolución.

Jamás me haría un trono de hierro con espadas. Dudo de que se pueda gobernar con amor y justicia si la espalda te está matando.

Me gusta ser una mujer independiente, pero en días difíciles quisiera ser una princesa de Disney y tener mi final feliz garantizado.

Adoro el hecho de que es posible aprender cosas nuevas todos los días por el resto de la vida de uno.

Debería ser socialmente aceptable pegar un puñetazo en la nariz a esas personas que te sacan de quicio por ser incapaces de razonar.

Al parecer las brujas nunca hacen sus conjuros con ingredientes fácilmente adquiribles en un supermercado. O como mínimo en Amazon.

Extraño la época en que no tenía que preocuparme por el cambio climático, la extinción de los tigres, los bisfenoles o las grasas trans.

La vida sería mucho mejor si hubiera hadas que se encargaran de hacer aparecer bombones cuando uno está triste.

Los payasos y los mimos sólo me hacen gracia cuando se los está comiendo algún monstruo prehistórico.

Es una pena que ya no existan los trovadores. Twitter y los noticieros no tienen el mismo encanto informativo.

No quiero calmar mis nervios. Quiero que se resuelvan los problemas que hacen que mis nervios se alboroten.

Creo que el tejido de mi vida tiene algunos puntos sueltos. ¿Debo coserlos yo misma o hay alguien a quien pueda reclamarle?

No me molesta la gente que es feliz a pesar de los problemas. Me molesta la gente que es feliz pretendiendo que esos problemas no existen.

No tengo ningún interés por saber qué se siente dispararse accidentalmente en el pie con una pistola de clavos.

Si alguien llega a publicar un libro mío en forma póstuma, espero que en la contraportada ponga una foto de mi cadáver putrefacto.

Con tanto robotito que están inventando, yo quiero uno que golpee a las personas cuando dicen alguna estupidez.

Para no caer en redundancias, voy a desconcertar a todo el mundo subiendo para abajo y bajando para arriba. ¿Qué tal?

Algunas personas me hacen desear tener una aplanadora para usarla como arma mortal.

Los freudianos ven penes en todos los obeliscos. Yo nada más veo una especie de monumento bastante aburrido.

Me gustaría tener un árbol que por las tardes se llenara de papagayos.

La diferencia entre un optimista y un cínico son algunos cabezazos contra la realidad.

Ser parte de una mayoría no siempre es lo mejor. Nuréyev no bailaba como la mayoría de las personas.

A menudo la ficción histórica en la TV o películas es tan históricamente exacta como las leyes de la física en las caricaturas.

En alguna de mis vidas pasadas quiero ser Shakespeare.

Los cielos paganos suelen prometer chicas vírgenes descocadas. ¿No hay ningún cielo pagano que tenga chicos guapos para las mujeres?

Si tuviera superpoderes eléctricos no me volvería una supervillana. Más bien resolvería la dichosa crisis energética.

Encontré un dodo. Pero era el último de su especie y estaba muriendo de soledad, así que lo asamos. Quedó delicioso.

Cada vez que viajo en autobús recuerdo una vez más por qué desearía tener una alfombra voladora.

El pollo cruzó la carretera porque yo lo estaba persiguiendo con un salero y un cuchillo de trinchar.

Me rehúso a caer en la filosofía del "es lo que hay". Así se niega por completo la posibilidad de cambiar lo que no funciona.

Los pingüinos emperadores dejan en vergüenza a todas esas personas que no se las arreglan en la vida teniendo mucho menos en contra.

Si tuviera los poderes de Spider-Man, en primer lugar tendría una conversación con las arañas de mi casa sobre lo de meterse en mis zapatos.

En este momento me haría muy feliz que un camión de transporte dejara caer por accidente algunas cajas de bombones frente a mi casa.

Algunas personas tienen ideas tan fijas en la cabeza que pedirles que cambien de opinión es como pedirles que muevan una montaña.

Frase que me gustaría exclamar en un restaurante: "¡Por Crom y Dionisio, qué bueno está este vino!"

Lo molesto no es que una momia se meta en tu casa. Lo molesto es que vaya soltando pedacitos de vendas y piel reseca por las alfombras.

De hoy en adelante, cada vez que me encuentre en un dilema moral o una situación de vida o muerte me preguntaré: "¿Qué harían los Vengadores?"

¿Y si en las películas de terror pusieran, en lugar de cuervos, a un lindo loro que dijera: "Voy a comerte la cara cuando te duermas"?

Me desanima un poco tratar con personas demasiado buenas. Tratan de hacerme creer en milagros que muy raramente he visto que se cumplan.

Siento debilidad por los gatitos. Y los patitos. Y los ponis. Y las arañas y serpientes de toda clase.

Detesto esos días torpes en los que incluso una hoja de papel puede ser un instrumento de automutilación accidental.

La mayoría de las personas que afirman que no existen reglas en la literatura son quienes no saben romperlas exitosamente.

Lugares de fantasía que no visitaría ni pudiendo: Mordor, Westeros, Arrakis, Azkaban y ese planeta volcánico de Star Wars III.

Desearía tener una máquina que robara las horas de ocio a la gente que no hace nada útil con ellas.

Me gustarían más los parásitos intestinales si sólo vivieran en Marte. Y podría decir lo mismo de algunos parientes.

Yo no miento. Sin embargo, a veces decoro la verdad con bonitos toques de ficción.

Si tuviera poderes telequinéticos, limpiaría el polvo de los muebles con una simple pasada de mi fabulosa mente.

Dicen que la muerte y los impuestos son inevitables. Yo añadiría lo de toparse con gente rematadamente estúpida.

Los terroristas deberían convertirse espontáneamente en estatuas de caramelo.

Alguna vez usaré mi hacha para cortar leña, lo prometo. Por ahora, sin embargo, tengo que acabar con mis enemigos. ¡¡¡MUAJAJAJAJAJAJA!!!

La gente culpa a la TV y los videojuegos de la violencia como si no hubieran existido la Edad Media y la Inquisición.

Jamás podría tener un gallo. Tras la primera vez que me despertara temprano, lo asaría al horno con patatas.

Si Venus surgió de una concha de ostra... ¿podemos clasificarla como un molusco?

Con lo poco que me entusiasman los deportes, sería una porrista muy, muy poco inspiradora.

Puf. Salgo a caminar y un caballero andante intenta clavarle una lanza a mi pobre dragón. No hay respeto por las mascotas ajenas.

¿Sería muy exagerado si pusiera trampas para osos alrededor de mi limonero? Tengo que proteger la fuente de mi limoncello casero.

A veces me siento algo así como enfadada por el hecho de que otros podrán ver mi esqueleto descarnado pero yo no.

Más que preocuparme porque alguien me espíe, en realidad me apena no tener ningún secreto súper importante que guardar.

Ahora mismito, mi vida sería mejor si escuchara ruidos en la puerta y al abrir encontrara un unicornio. O a Chris Hemsworth.

Me tienen harta las películas sobre apocalipsis zombis. Pero si fuera un apocalipsis por PALOMAS zombis... ésa sí que la vería.

Querer conformar a todo el mundo es el primer paso para abandonar cualquier intento de creativa originalidad.

Pensar un poquito en los demás antes de hacer algo resolvería una gran parte de los problemas de este mundo.

¿Qué dirán los chinos cuando no comprenden algo? ¿"Esto parece griego/árabe/español"?

No deseo conocer a un caballero de brillante armadura. Preferiría a un abogado inteligente que manejara un auto eléctrico.

Si los muñecos de vudú funcionaran de verdad, no habría un solo político corrupto a salvo en todo el planeta.

Nunca he pensado eso de "trágame tierra". Mi instinto de supervivencia más bien preferiría que la tierra se tragara a todos los demás.

Creo que mi mente me manda sueños sobre lindos gatitos para desintoxicarme del estrés de la vida real.

Soñé que estaba en un jardín donde había insectos fluorescentes. Fue lindo hasta que me mordió el tobillo una mantis psicótica.

No tengo nada en contra de los no-muertos, siempre y cuando no pretendan chuparme la sangre ni comer mi cerebro.

Hay días en que la mente está cargada de ideas y proyectos pero la voluntad sencillamente no colabora.

Si pudiese escribir el guion de mi propia vida, habría menos maldad, más hombres guapos sin ropa, aventuras locas y una mansión con piscina.

En lugar de pantuflas de conejo, yo quisiera unas pantuflas con cara de oso furioso.

Escribir es un empleo maravilloso en el que toda la realidad conspira para que no puedas dedicarte a ello tanto como quisieras.

En ninguna de las versiones de King Kong se mencionó el embarazoso asunto del excremento gigante de simio en la ciudad.

No tengo ningún interés en averiguar qué se siente caer en un foso lleno de serpientes venenosas.

No puede ser buena señal cuando tu gato gira la cabeza 180 grados y se pone a gruñir con una voz de ultratumba.

Hay gente a la que quisiera sacudir y decirles: "No te sientes a esperar que las cosas pasen, haz que pasen cosas."

Habiendo hambrunas, guerras, esclavitud y desastres naturales, escandalizarse por besos de homosexuales o palabrotas es estúpido, la verdad.

¿Dónde puedo llenar un formulario para solicitar un hada madrina?

Qué desilusión cuando comprendí que mis padres no lo sabían todo. Menos mal que al mismo tiempo descubrí que existían las enciclopedias.

Todo me hace pensar que vamos hacia un futuro como el de la peli Idiocracia. O como mínimo hacia algo loco como en Futurama.

Estúpidas tostadoras poseídas que arrojan las tostadas al techo.

Si tuviera una lámpara con genio, mi primer deseo sería que todas las personas fueran buenas y honradas. Quizás no necesitaría más deseos.

En alguna de mis próximas vidas quiero ser un pez abisal. Lo tomaría como un descanso del ruido del tráfico y las cortadoras de pasto.

Tengo un cañón que dispara merengues y no me da miedo usarlo.

Obligarme a madrugar es lo más cercano a encontrarse con un zombi.

Ninguna versión del cuento menciona si Cenicienta tuvo que ponerse venditas a la mañana siguiente por usar las zapatillas de cristal.

¿En qué pensaba la naturaleza cuando creó a los pavos? ¿"Voy a hacer un ave sabrosa, lo bastante fea como para que no dé pena comerla"?

"Nunca digas nunca." Bah. Yo estoy muy segura de que nunca quiero morir destrozada por una enfardadora.

Me desconcierta cuando alguien se vuelve rico y famoso por hacer algo increíblemente estúpido.

Al parecer, cuando los enamorados se tienden en la hierba nunca hay abrojos.

La belleza está sobreestimada. Sobre todo cuando te persigue un zombi y lo único relevante en ese momento es tener piernas veloces.

La imaginación es un arma poderosa, pero en un combate con un extraterrestre carnívoro de tres metros, preferiría una motosierra.

Me he apuntado como donante de órganos, pero más vale que ningún científico use mis partes para crear un monstruo como el de Frankenstein.

Me pregunto si en los días torpes Thor TAMBIÉN se machaca los dedos por accidente con su martillo.

Quien no corre riesgos de ninguna clase no está viviendo una vida que valga la pena.

No hay que temer al fracaso porque representa un aprendizaje. Bueno, salvo cuando te mueres.

Algunos votantes tienen tan poca memoria que parece como si los políticos usaran el cacharrito ese de Hombres de negro.

Lo siento, pero en ningún momento de mi vida voy a considerar que estoy demasiado vieja para ver una película animada de Batman.

Cuando sea Emperatriz del Universo, las aceras tendrán el poder de rebotarle la basura en la cara a la gente que ensucie.

Si fuera un ogro y viviera en una cueva, decoraría mi hogar con los huesos de las personas que me comiese.

"Arenas del tiempo", blegh. Yo preferiría polvo de cacao del tiempo. Es mejor ir hacia la muerte oliendo a chocolate.

Lo peor que le puede pasar a una persona que se esfuerza por superarse es que le pase por encima alguien que no lo hace.

Consideraré útiles a los mimos el día que puedan usarse como instrumentos de tortura psicológica.

Alguna vez entraré a un hotel y preguntaré, con cara muy seria: "¿Dónde puedo estacionar a mi dragón (o helicóptero)?"

Me pregunto si la gente aguantaría la risa en el funeral de alguien que hubiera muerto porque una vaca se sentó sobre su cabeza.

Quisiera entrar en un banco vestida de pirata y preguntar: "¿Aceptáis depósitos en doblones de oro?"

Para una escritora aficionada al horror como yo, tener una casa sin fantasma resulta... no sé, un poco decepcionante.

Casi nada que valga la pena resulta fácil. Excepto sonreírle y abrazar a una persona querida que se siente triste.

Las arrugas no serían tan malas si la industria de la belleza no tratara de convencernos todo el tiempo de que son una tragedia.

Quien quiera una vida fácil, que se convierta en otra cosa. Como una esponja de mar.

Conocí a un príncipe. Pero se parecía demasiado al príncipe Carlos de Inglaterra, así que salí corriendo en la dirección opuesta.

Como escritora de horror, tendría que hacerme al menos una foto sosteniendo un hacha ensangrentada.

¿Por qué, por qué no existe una vacuna contra la estupidez, o como mínimo una especie de Lysoform que acabe con el 99,9% de ella?

Una mente curiosa es un tesoro... bueno, a menos que sienta curiosidad por infligir torturas a otras personas.

Una vez soñé que estaba en peligro y me rescataba un hermoso poni blanco con alas. ¿¿Por qué carajo no pasan esas cosas en la vida real??


G. E.

27 de noviembre de 2014

ADIÓS, MININO

Éste es el día en el que tuve que despedirme de mi gato :-( Cuando el ecografista te dice que tiene los riñones como pasas de uva, y el análisis de orina te dice que la densidad es 1.010, eso significa una sentencia de muerte.

Fue una evolución muy rápida, una vez que los riñones se dieron por vencidos. Mi pobre Minino ya venía dando señales de vejez durante el último año, pero de pronto se puso malito y no tardaría en ponerse peor. Muchos dueños de mascotas se aferran a ellas hasta el último momento, cuando el sufrimiento del animal es tan grande que resulta más fácil dejarlo ir. O sea, más fácil para el humano, pero no para la mascota. Yo decidí que iba a ahorrarle todo ese dolor a mi gato, aunque eso significara despedirme de él un poco antes. Cuando los riñones se paran por completo, el animal muere intoxicado por la acumulación de urea en la sangre, y eso causa unos síntomas nerviosos bastante horribles. Preferí sacrificar a Minino mientras aún fuera él mismo, sin dejarlo experimentar el deterioro final.

La eutanasia fue rápida. Y lo mejor, indolora. Antes de eso me despedí de él cepillándolo un buen rato, porque él adoraba que lo cepillaran. Ya tenía cara de "no me siento bien", sin embargo.

Esa tarde lloré tanto que ya corría el riesgo de resbalarme en los charcos del piso. Ahora me consuela el hecho de que 16 años y medio superan la expectativa promedio de vida de un gato doméstico, y que durante ese tiempo el bicho vivió como un rey, gozando incluso de mejor salud que yo (sólo se enfermó una vez, hace muchos años; fueron unos días de fiebre alta que terminaron sin dar pistas de la causa).

Y 16 años y medio son una relación muy larga con un animal (un 44% de mi vida hasta la fecha; sí, saqué la cuenta con mi calculadora). De hecho, tuve una relación más larga y provechosa con mi gato que con muchas personas, incluyendo varios parientes. Encima, hay humanos que no llegan a vivir 16 años y medio.

Eso no quita el agujero negro de tristeza, por supuesto. Es como si a mi corazón le hubieran cortado un pedazo con forma de silueta felina, onda calabaza de Halloween. Menos mal que tengo fotos para recordarlo...




La última es del año pasado. Minino acababa de descubrir que era cómodo dormir entre mis pantuflas en las noches de invierno, mientras yo cenaba.

Había muchas cosas que me gustaban de mi gato:

a) Era inteligente, y siempre encontraba alguna forma nueva de hacerme reír.
b) Era sumamente limpio. Iba al fondo de mi casa a dormir la siesta del mediodía, pero luego entraba y se lavaba concienzudamente todo el polvo en su pelaje.
c) No siempre me hacía caso. Tenía suficiente personalidad como para desobedecerme con toda la pega :-D
d) Me despertaba a las 5 de la madrugada con sus chillidos... no, esperen, eso no me gustaba, pero fue una mala costumbre que no le duró mucho.
e) Durante sus primeros años fue muy atlético y aventurero. Subía a las azoteas y saltaba desde el techo al fondo de mi casa rebotando en la pared. Nunca vino lastimado.
f) Me acompañaba a menudo, ya fuera en mi dormitorio, el comedor o incluso el baño.

Ya lo extraño. Le pedí prestado su tigre a mi dragón para abrazar una cosa peluda y felina, pero no es lo mismo :-/ Por cierto: mi dragón está preocupado ahora por SU expectativa de vida. Lo tranquilicé diciéndole que, si nos apegamos al folclore general, probablemente viva más que yo. Entonces el dragón me preguntó si quiero que haga algún arreglo especial para mi propia muerte. Acordamos un funeral vikingo en el que él encenderá la llama (no tengo antepasados vikingos, pero supongo que puedo apelar a mi ascendencia celta y colarme por ahí).

Adiós, Minino. Te voy a querer siempre.

Gracias. Pero no interrumpas mi siesta eterna. Aunque quizás me levante en algún momento a beber leche celestial. Y más vale que haya tal cosa, o morderé los tobillos del Ser Supremo.

G. E.

18 de noviembre de 2014

TITANES DEL RÍO DE LA PLATA

Sí, sí. Mucho éxito tuvo la película Titanes del Pacífico, pero ni se menciona que hubo una segunda brecha por estos lares. Porque todas las cosas emocionantes de las películas pasan en las urbes famosas, no en un paisito diminuto y mayormente rural como Uruguay. Buf.

En fin, menos mal que me tienen a mí para contarles lo que pasó :-)

La verdad, no sé qué buscaban los kaiju por aquí. Si no era parte de su estrategia de dominación mundial, quizás pretendían probar la carne de exportación que se produce en Uruguay y Argentina, y la verdad es que no los culparía por ello, porque bien tentador que resulta un filete bien jugoso ahumado a la parrila :-D

Peeeeero... bien, no podíamos dejar que un montón de monstruotes anduvieran circulando por ahí, porque ya bastantes estragos causan las ineficiencias de nuestros gobernantes como para encima añadir aplastamiento de ciudades más las montañas de excremento dejadas ahí por esas bestias voluminosas. O sea, alguien tenía que poner manos a la obra en el asunto, y los candidatos más adecuados para hacer frente a la plaga éramos... mi dragón y yo. Y el dinosaurio, por razones que no tardaré en explicar.

Sinceramente, no estaba muy feliz de tener que encargarme del asunto. Bastante tiempo ocupan ya mis proyectos artísticos y literarios como para meterme a pelear con monstruos de otra dimensión. Pero entonces apareció Idris Elba (¿qué clase de nombre es Idris, por cierto?) y me vociferó en plena cara:

—¡¡¿¿Dónde prefieres morir??!! ¡¡¿¿Ahí sentada o en un Jaeger??!!

—¿Son mis únicas opciones? —pregunté yo—. ¿Puedo terminar de ver la película y comer mis palomitas de maíz, al menos? Y la verdad, preferiría morir a mis 90 años, atragantándome con un pedazo de chocolate por haberme reído a destiempo leyendo un libro de Christopher Moore...

—¡¡Los kaiju están a punto de destruir Montevideo!!

—Diablos. Podrían haber pasado por Buenos Aires primero, como en la película Starship Troopers. Y de paso tal vez liquidarían a Marcelo Tinelli...

Pero no hubo caso. Idris Elba me lanzó una mirada asesina y tuve que levantarme de mi cómodo sofá. Unf. Estúpidas invasiones monstruosas que caen justo cuando una está viendo la película de estreno en HBO. (Oh, bueno, la puse a grabar.)

No es que me eligieran a mí por mis habilidades para la lucha (perfeccionadas durante años de perseguir cucarachas por mi casa para aniquilarlas en forma cruel e inmisericorde). En realidad me eligieron a mí porque el nuevo prototipo de Jaeger era especialmente complicado y necesitaba un sistema nervioso adicional y muy resistente que sólo podía proporcionar... mi Donaldito :-) (eso incluía también las neuronas de su aparato digestivo, porque, como ya puse en otro artículo, al parecer los organismos "superiores" tenemos más neuronas en las tripas que en el cerebro). Y siendo yo la mamá adoptiva de Donald, ya éramos perfectamente compatibles, por no hablar de que mi dragón no quería a nadie más en su cabeza dado que tiene algunos malos hábitos que prefiere mantener en secreto.

La verdad, quedé impresionada cuando nos presentaron al Jaeger...


Enseguida me enteré de que el diseño tenía una cierta inspiración lovecraftiana, y de que lo habían hecho unos científicos japoneses con una fuerte aleación de adamantium y vibranium. ¿Y todo gracias a quién? Al dinosaurio. Porque el dinosaurio tiene unos contactos que me dejan incluso a mí de boca abierta :-D Por cierto, el Jaeger funcionaba con un motor de fusión, o sea que además de potente era ecológico. Si íbamos a salvar el planeta (o como mínimo Punta del Este, que es la Meca del turismo en Uruguay), más nos valía hacerlo con todas las garantías de protección ambiental.

Bautizamos al Jaeger Tentáculos Rápidos y Furiosos (Tentáculos, para abreviar), y ya sólo nos faltaba vestirnos para pilotar el gigantesco robot.


(No sería mala idea usar esos trajes en otra ocasión, junto con una réplica más pequeña del Jaeger. Quizás en alguna fiesta de Halloween o una Comic-Con. Seguro causaríamos sensación... y unos cuantos destrozos en la vía pública, pero no importa porque el dinosaurio conoce a un buen contratista.)

Ya estábamos listos para irnos. No hizo falta que nos transportaran porque vivo cerca de la playa, así que empezamos a caminar y pronto estábamos en medio del Río de la Plata, vadeando sus aguas cristalinas amarronadas y llenas de basura (puaj, y menos mal que el robot contaba con buenos filtros para no atascarse con tanta porquería).

Otra ventaja del Jaeger: tenía un buen sistema de sonido, de modo que, a modo de preparación mental para la batalla, pusimos la banda sonora de Titanes del Pacífico. Esa música siempre da ganas de subirse a un robot gigante para patear traseros de monstruos igualmente gigantes :-D (Gracias, Ramin Djawadi. Y de paso, también me encanta tu trabajo en Juego de tronos. Si alguna vez convierten uno de mis libros en una película, espero que te contraten para componer la banda sonora. Aunque también me gustaría tener a Hans Zimmer o Danny Elfman. Decisiones, decisiones...)

El primer kaiju apareció a unas veinte millas náuticas de Montevideo. Era verdeazulado y andaba con cara de pocos amigos, aunque quizás fuera porque lo estaba persiguiendo un buque ballenero japonés. Algunos de los japoneses le disparaban arpones, mientras que otros no paraban de sacarle fotos al tiempo que gritaban "¡Gojira, Gojira!" (psss, japoneses antiecológicos Y despistados).

Lo primero que hicimos mi Donaldito y yo fue arrojar al estúpido buque ballenero fuera de las aguas territoriales de Uruguay. Me da igual cómo haya caído. De hecho, espero que a todos esos japoneses se los haya comido Godzilla (seguramente mientras ellos le sacaban más fotos).

Donald y yo entrechocamos los puños y tentáculos del Jaeger, generando un hermoso e impresionante estruendo metálico (adoro los efectos de sonido en una batalla, ¿ustedes no?).

—Ahora sólo estamos tú y nosotros, estúpido monstruo —dije—. ¡Esto es Esparta! ¡Digo, Uruguay! —Cambiamos la banda sonora por la de 300.


A puntapiés devolvimos el kaiju muerto a su brecha, y desde un barco argentino nos gritaron "¡¡¡goooooool!!!" (típico).

La aventura no terminó ahí, por supuesto. Estabamos esperando a que nos trajeran una bomba para cerrar la brecha, la cual, mientras tanto, taponamos con una enorme roca. Luego Donald y yo nos sentamos a escuchar, riéndonos a carcajadas, cómo los kaiju se daban de cabezazos al tratar de subir. ¡Bonk, bonk, bonk! Después de un tiempo la roca se partió (los kaiju tienen cabezas muy duras, al parecer), y mi dragón y yo volvimos a la carga cuando el siguiente monstruo asomó la cabeza.

—Tú lo sostienes y yo lo reviento —le dije a Donald—. O yo lo sostengo y tú lo estrangulas con los tentáculos. ¿Lo echamos a suertes?

Yo gané y puse la banda sonora de Rocky.

Pow! Boom! Crack! Splat!
(Perdón, es que sentí nostalgia por la vieja serie de Batman.)

Nos llevó aproximadamente 45 minutos convertir al kaiju en carne molida, ideal para hamburguesas, que tostamos en el reactor de fusión de nuestro Jaeger. (Es que ya era hora de almorzar. Acompañamos las hamburguesas con pan tostado, lechuga y limonada.)

Mi dragón y yo volvimos a sentarnos a esperar que nos trajeran la bomba. Aquí puse la banda sonora de Cómo entrenar a tu dragón, porque es una de mis favoritas y también de mi Donaldito. (Gracias a ti también, John Powell. Estás en mi lista de compositores favoritos, ¿eh?)

—Por cierto —le dije a mi dragón—, ahora que estoy en tu mente veo que fuiste tú quien se comió a escondidas mis panecillos de queso.

—Que no. —Mi dragón no habla en la vida real, pero sí en la conexión mental del Jaeger. Y sí, suena un poco como un pato.

—Que sí.

—Está bien, me los comí. Pero el viernes pasado tú [aquí va un secreto mío que no pienso revelar].

—Sí, sí, pero tú [aquí va algo muy reprobable que hizo Donald que tampoco puedo revelar].

—¡Más vale que no lo digas o volaré por ahí con una pancarta que muestre esa foto donde tú [ni piensen que voy a describir qué estoy haciendo en la foto]!

—Gissel a la base, Gissel a la base —dije en el intercomunicador—. ¿Está bien si la próxima vez me ponen de compañero a Charlie Hunnam, preferentemente sin camisa? Mi compañero actual se está poniendo algo latoso.

Pude sentir que Idris Elba me echaba una mirada fulminante, aunque no nos viéramos las caras.

—De acuerdo, olvídenlo. ¿Qué? —le dije entonces a mi dragón, quien también me estaba echando una mirada fulminante—. Charlie Hunnam se ve más lindo que tú sin camisa. Y seguro que no se robaría mis panecillos de queso. —Bueno, tal vez sí se los robaría. No conozco a Charlie Hunnam en persona. Pero le perdonaría el robo si pudiera verlo unas cinco horas al día sin camisa. Sí, soy así de babosa :-D

Donald me sacó la lengua. Yo le di un puñetazo a su lado del Jaeger. La pelea podría haberse salido de control, pero justo entonces apareció otro kaiju, uno especialmente grande, rojo y con pinta de querer hacer trizas cualquier cosa que se interpusiera en su camino...

Aquí está el kaiju rojo. 3.500 toneladas de "mis nudillos se mueren por aplastar tu cara".

—Eh... Houston, digo, señor Elba, creo que tenemos un problema. ¿Instrucciones?

Nadie me contestó.

—¿En serio? ¿Nada? ¿No pueden siquiera mandarme al Crimson Typhoon? —(Es que ese Jaeger de tres brazos es fenomenal. Quería verlo en persona.)

De nuevo, cero respuesta. Podría haber pensado que estaban todos durmiendo una siesta, pero los escuchaba respirar.

—Qué vergüenza, señor Elba. Usted debió prever esto, que para algo es Heimdall en las películas de Thor.

Ahí tuve la impresión de que Idris Elba se hacía el distraído, silbando y mirando para otro lado.

—Bue. En fin, Donaldito, tendremos que arreglárnoslas sin ayuda.

Puse la música de Gladiador. Donald y yo entrechocamos de nuevo los puños y tentáculos del Jaeger. Lo que siguió a continuación fue una pelea muy sucia, con patadas a la entrepierna y picaduras de ojos. Cayó un brazo cortado. Por suerte no era del Jaeger. Luego cayó otro brazo. Ése sí era del Jaeger (damn!). Tentáculos empezó a llenarse de agua, pero sellamos a tiempo las aberturas y seguimos peleando. Menos mal que nos quedaban suficientes tentáculos...

Hartos ya de tanta pelea, encendimos los cohetes del brazo restante del Jaeger y le perforamos el pecho al kaiju de un solo puñetazo. El Río de la Plata se tiñó de azul, y en ese momento pensé que más les valía a los argentinos no protestar por eso, porque ellos no destacan precisamente por cuidar la higiene de sus propios cursos de agua (ejem-Riachuelo-ejem).

—¿Y bien? ¿Para cuándo esa bomba? —dije en el intercomunicador—. Es que como nos manden un kaiju todavía más grande, ni siquiera este Jaeger de adamantium y vibranium va a poder con él. Y puestos en ello, ¿dónde están los X-Men y los Vengadores? ¿No podrían venir a echar una mano?

—¡¡Están filmando sus siguientes películas!! ¡¡Menos charla y más combate!! —rugió Idris Elba.

—Qué caracter —le dije a mi dragón. Él se mostró de acuerdo.

Acabó la banda sonora de Gladiador y pusimos algo de Enya, para variar. Entonces notamos algo curioso: del otro lado de la brecha se escuchaban... ronquidos.

—¡Eh, los monstruos se han dormido! —anuncié—. ¡Hay que aprovechar la ocasión! ¡Mándenme esa bomba ya mismito!

—¡¡La bomba aún está en camino!! —gritó Idris Elba (y yo empezaba a pensar que ese hombre tenía un serio problema de control de la ira)—. ¡¡Hagan explotar al Jaeger!!

—¿Al Jaeger? Seriously? Pedazo de ignorante, ¡los reactores de fusión no explotan! ¡Los que explotan son los de FISIÓN, o las bombas de hidrógeno! Estúpidos militares que no saben de física...

—¡Oh! ¡Ups!

Hubo un silencio muy incómodo al otro lado del intercomunicador. Luego se escucharon voces discutiendo por lo bajo, considerando otras opciones.

Pensando a toda velocidad, llamé a los directores de McDonald's y Coca-Cola.

—¡Hola! —dije con voz alegre—. ¿Qué les parecería mejorar la estropeada reputación de sus empresas salvando al mundo de una invasión alienígena?

Horas después llegaron un montón de submarinos cargados con robots de trabajo. Entraron a la brecha llevándose consigo partes del kaiju rojo, y al cabo de dos días habían construido sucursales de McDonald's por toda la dimensión de los invasores. Pasaron unos días más, y cuando al fin nos trajeron la condenada bomba para cerrar la brecha, los alienígenas y sus kaiju estaban felizmente tirados por ahí, comiendo comida chatarra y bebiendo gaseosas endulzadas con jarabe de maíz de alta fructosa. Mientras tanto, mi dragón y yo pusimos la canción Bajo el mar de la película La sirenita e hicimos bailar al Jaeger antes de regresar a la base.

Bajo el mar, bajo el mar,
hay bailarines, son las sardinas, ¡ven a bailar!

Estoy segura de que los kaiju no volverán a molestarnos. Y en caso de que lo hagan... probablemente estarán demasiado gordos como para atravesar las brechas interdimensionales. ¡Ja!

El Jaeger es ahora una pieza de museo, aunque Wolverine y el Capitán América se llevaron algunas partes para reponer sus garras y escudo respectivamente (sí, aparecieron una vez que terminó la batalla, los muy cretinos). Yo volví a mis proyectos literarios, y mi dragón... mi dragón siguió robando mis panecillos de queso. Grunf >:-|

Y así fue como salvamos al Río de la Plata de la plaga de kaiju.

G. E.

PD: Antes de que lo mencionen, todo esto ocurrió en el futuro, igual que la película. El dinosaurio se apoderó temporalmente del DeLorean, y así pude venir a esta época a contar la historia. Y no, no puedo decirles los futuros números ganadores de la lotería. Se los pasé todos a mi yo del presente :-PPPPPP

PPD: La carne de kaiju sabe a pollo rociado con pipí de gato. (Y lo digo por el tufo amoniacal, no porque alguna vez haya probado el pipí de gato. Soy rara pero no TANTO.)

FRAGMENTO DE LA MALDICIÓN DE LA BESTIA

Tal como en el bosque, la mujer se esfumó en un parpadeo y el conde pudo moverse. Entonces él contempló sus manos... y vio que ya no eran las de un hombre, sino garras afiladas con un pelaje casi negro en el dorso. Sus pantalones y zapatos rotos también dejaban ver unas piernas que más bien correspondían a un animal. Lucien trató de hablar, pero todo lo que pudo emitir fueron gruñidos, estrangulados a medias por la confusión. ¿Qué le había hecho esa maldita bruja?

Corrió por el salón de baile espantando a los pocos invitados que aún trataban de salir por las puertas abarrotadas. A su paso levantó mesas, partió sillas en pedazos y derribó candelabros, enloquecido y cegado por un montón de sensaciones incomprensibles. Rugió de nuevo, a propósito, y esta vez hizo vibrar los cristales de las ventanas. Recién entonces se acordó de que había un espejo en el salón de baile, y tambaleándose fue hacia él, temiendo a su propio reflejo.

Un monstruo, había dicho la bruja. Sí, en eso se había transformado: una criatura bestial, con colmillos en el hocico y ojos de pupila vertical, más alta que cualquier hombre. El pelaje oscuro e hirsuto que había visto en sus manos cubría todo su cuerpo, desde las orejas hasta la punta de su cola. Se mantenía erguido en dos pies, sin embargo, como hacían a veces los osos, excepto que su apariencia era aún más aterradora que la de dicho animal.

¿Dónde estaba la bruja? Lucien giró sobre sí mismo, rayando el suelo con sus uñas, pero ya no quedaba nadie en la estancia. Daba igual, la encontraría. Perseguiría a la bruja hasta el fin del mundo de ser necesario, y la torturaría para obligarla a romper el encantamiento. Paradójicamente, sus garras le serían de utilidad en esa tarea.

Antes de que pudiera decidir cualquier otra cosa, todos los guardias del castillo irrumpieron en el salón de baile armados de pies a cabeza... y liderados por Jacques. Éste señaló a Lucien y gritó:

—¡Ahí está el monstruo! ¡Acabadlo, deprisa!

Lucien no se detuvo a pensar. Los guardias ya le estaban apuntando con mosquetes y rifles, y si no se daba prisa en salir de ahí, pronto sentiría decenas de balas entrando en su nuevo y peludo cuerpo. Corrió en la dirección opuesta, entonces, y saltó a través de una ventana creando una lluvia de vidrios rotos. Aterrizó en el patio. Los guardias le dispararon desde arriba, pero debían de estar muy impresionados por aquella visión sobrenatural, porque ninguno dio en el blanco. Por una vez, Lucien agradeció su ineptitud. Se lanzó a la carrera a lo largo del patio, inclinando el cuerpo hacia delante, y se sorprendió al hallarse muy pronto frente al portón del castillo. Grotesco o no, por lo menos era rápido. En cuanto al portón, estaba aún cerrado a pesar de la fuga de invitados. Lucien creyó ser capaz de arrancarlo de sus bisagras, pero eso eliminaría un obstáculo del camino de los guardias, de modo que dio un salto empleando toda la fuerza de sus piernas. Llegó casi hasta arriba. Bajar al otro lado fue mucho más fácil, y entonces corrió a la mayor velocidad posible, internándose en el bosque y en la oscuridad.

Siguió corriendo hasta el amanecer, arrojando saliva, sin pensar en nada más que en sobrevivir.

11 de noviembre de 2014

EL CUARTO CUMPLEAÑOS DE MI DRAGÓN

¡Válgame, cómo pasa el tiempo! Primero mi dragón es un simple (pero enorme) huevo que alguien deja en mi puerta, y de pronto está cumpliendo cuatro años. (Me siento vieja. O tal vez no, porque no puede sentirse del todo vieja una persona que tiene un dragón.)

Este año me estrujé de nuevo los sesos pensando en qué podía regalarle. Es que un dragón de cuatro años no es como un niño de cuatro años, empezando porque mi Donaldito ya es un adulto joven, biológicamente hablando, y los regalos convencionales para humanos simplemente no van con su monumental y dragonesca persona.

Finalmente decidí llevarlo a uno de los mejores sitios del mundo: ¡Disney World! :-D O mejor dicho, él nos llevó volando hasta ahí porque es mucho más cómodo y barato que ir en avión, y luego yo me dediqué a pasearlo por los diferentes parques dado que ya había estado ahí. Dos veces. Sí, envídienme :-PPPP


Y lo pasamos genial. Digo, ya es bastante genial ir a Disney World, pero la diversión se multiplica aproximadamente por 10 cuando vas con un dragón. Al principio los turistas pensaron que él era una nueva atracción de los parques, tal vez el personaje de alguna película animada en progreso, y le sacaron tropecientas fotos (sobre todo los japoneses). Cuando al fin entendieron que Donald también estaba de visita, nos acompañaron a todas partes y entramos juntos a las diferentes atracciones de los parques. Hicimos como cien amigos nuevos de diversas nacionalidades :-D Algunos animadores de Disney también anduvieron detrás de nosotros dibujando a mi dragón, así que no se sorprendan si en algún momento crean un personaje sospechosamente parecido a él (en tal caso, más vale que nos paguen las regalías correspondientes).

La enorme estatura de Donald representó un ligero problema. Digo, era evidente que no iba a caber en los cochecitos de algunas atracciones, pero en otros lugares no querían dejarlo entrar de buenas a primeras. Tuve que hacerles notar dos cosas: que ellos sólo fijan una estatura MÍNIMA de 1,20 m, y que en los Estados Unidos hay gente tan, pero tan GOOOOORDA que no tenía sentido que discriminaran a mi dragón (quien no está gordo en absoluto, además).

En fin, una vez solucionado el inconveniente, nos metimos en todos los lugares posibles, incluyendo la mansión embrujada, el paseo de los piratas del Caribe y los simuladores de vuelo. Vimos todos los desfiles (nos colamos en algunos de ellos y nadie nos dijo nada, aunque bueno, mi dragón tiene garras y dientes y seguro que eso detuvo a los guardias en cada parque) y nos sacamos fotografías con la mayoría de los personajes de las películas de Disney. De hecho, los perseguimos a lo loco por todos lados. "¡Ahí está Cenicienta!", "¡ahí está el Capitán Garfio!" (adoro al Capitán Garfio), "¡ahí está Donald!" (me refiero al PATO). Luego encontramos a Mickey y...


Eh... bueno... ji ji... he de aclarar que mi dragón y yo DETESTAMOS al ratón Mickey. Es súper ñoño. Él y Winnie Pooh (este último se salvó de que le chamuscáramos el trasero simplemente porque no lo encontramos por ningún lado). Mickey salió corriendo y lo perdimos de vista. Luego detectamos una nube de gaviotas y cuervos revoloteando por ahí, pero quizás estuvieran devorando el cadáver de alguien más, o robando patatas fritas a los turistas. En todo caso, la compañía Disney no ha largado ningún comunicado oficial anunciando la muerte del personaje, pero por si acaso me alegra que no hayamos dejado evidencia física de la chamuscada. Es que los abogados de Disney no son ñoños, sino tremendos tiburones...

Regresamos a casa una vez terminado el paseo, y mi dragón me regaló una taza con esa inscripción de LA MEJOR MAMÁ DEL MUNDO. Gracias, Donaldito. Ya lo sabes, mami también te quiere :-) ¡Feliz cumpleaños!

G. E.

6 de noviembre de 2014

LA MALDICIÓN DE LA BESTIA

Aquí les va otro libro de mi autoría, por si andaban buscando qué leer (o por si no andaban buscando qué leer pero justo se toparon con esta entrada y consigo hacerlos cambiar de opinión).

Había una vez un príncipe a quien una hechicera convirtió en bestia, diciéndole que sólo el amor rompería el encantamiento. Entonces una bella joven fue a vivir a su castillo, el príncipe cambió, ella se enamoró de él, el príncipe volvió a ser humano y todos vivieron felices para siempre.

Hasta aquí, todo bien. Peeeeeero... lo que funciona para unos no siempre funciona para otros, y eso fue lo que me motivó a escribir mi libro :-) Sinopsis:

Una bruja lo convirtió en una bestia, diciéndole que sólo el amor podría salvarlo... pero Lucien decidió que prefería seguir siendo una bestia.

El conde Lucien Mallet es un hombre despreciable. Lo sabe y no siente culpa alguna por ello. Una bruja intenta cambiarlo lanzándole la maldición de la bestia, pero ser un monstruo tiene muchas ventajas, y Lucien se marcha a vivir una nueva y extraña vida. ¿Se quedará así por siempre, o el destino pondrá en su camino una posibilidad de redención?


Es una novela corta, de 30.000 palabras aproximadamente. Espero que se diviertan con ella. Yo me lo pasé bomba escribiéndola, en todo caso :-D

El libro se puede adquirir desde todas las páginas de Amazon. No tiene DRM y también es posible leerlo con el programa Kindle Unlimited (sepan que esto nos sirve a los escritores independientes: a veces nos pagan mejor que por una compra). Les dejo tres enlaces:

http://www.amazon.com/dp/B00OWBC18C (América)
http://www.amazon.es/dp/B00OWBC18C (España)
http://www.amazon.com.mx/dp/B00OWBC18C (México)

¡Besos y feliz lectura!

G. E.

PD: Para los aficionados a los cuentos de hadas y sus versiones alternativas y/o paródicas, sepan que largaré más proyectos en este estilo.

31 de octubre de 2014

NOCHE DE BRUJAS 2014

Quienes me conocen saben que adoro el Halloween. De hecho, me gusta tanto que paso tooooodo el mes dando la lata acerca de él. ¿Y por qué me gusta tanto el Halloween?, se preguntarán. Aquí va mi lista de razones:

1) Películas de HORROR durante todo el mes en el cable (a diferencia de la Navidad o el Día de los Enamorados, cuando nos aturden con un sinfín de películas ñoñas).

2) Las arañas y las telarañas POR FIN se ponen de moda. (Mucha gente detesta a las arañas. Yo no. De hecho, escribí un artículo en el que explico por qué me gustan tanto.)

3) Los niños se entusiasman con cosas tenebrosas. Eso me parece estupendo. Los niños no deberían temer a los monstruos de ficción, porque para monstruos ya existen los de verdad.

4) Es la ocasión perfecta para promocionar mis novelas de horror :-D

Este año mi dragón y yo hicimos una fiesta de Halloween algo atípica. Para empezar, nos había sobrado mucha cerveza de la pasada Oktoberfest. Y considerando que mi estatura es algo pequeña por naturaleza, decidí disfrazarme de leprechaun, o sea, de duende irlandés. Aunque no fue sólo por la estatura, sino porque me permitiría ir por ahí con un pote de monedas de oro chocolate, que fui devorando a lo largo de la noche :-D

Mientras tanto, puse un aviso en el periódico para reclutar más arañas y también unos cuantos murciélagos. Ya hay muchas arañas en mi casa, pero nunca tengo suficientes murciélagos. Ah, y mi disfraz atrajo a unos cuantos duendes irlandeses, quienes pensaron que estaba organizando una fiesta dedicada a ellos.

Mi dragón es demasiado grande y demasiado azul para disfrazarse de duende irlandés, de modo que prefirió disfrazarse de científico loco. Para ello no necesitó más que una enorme bata blanca y frascos con sustancias químicas (que olían sospechosamente a jugo de diversas frutas o a limoncello).

La fiesta fue de miedo. En el buen sentido :-D Al principio los duendes le pusieron cara de asco a la cerveza (ellos prefieren el whisky), pero una vez "entonados" ya no pareció importarles, y terminaron mezclando canciones celtas con canciones tradicionales alemanas. Los murciélagos también se emborracharon. Eso ya no fue tan genial. ¿Saben lo difícil que es limpiar el guano de murciélago de los muebles, las paredes y el techo? Sí, muy difícil. (Al menos podré usarlo de fertilizante en mi jardín.) La próxima vez exigiré que usen pañales.

No sé si las arañas se emborracharon, pero ahora tengo la impresión de que hay telarañas nuevas por la casa y de que muchas de ellas parecen tener severos defectos de diseño.

Repartí algunas monedas de chocolate entre los niños, pero el resto del tiempo me las comí a escondidas. ¡Ja ja! :-PPPP

Durante la fiesta pusimos toda la música de Nox Arcana más unas cuantas películas de terror, y el monstruo bajo mi cama contó unas historias especialmente tenebrosas acerca de las bolas de pelusa. Diablos, no sabía que las bolas de pelusa pudieran ser tan espeluznantes. Creo que desde ahora en adelante pasaré la aspiradora más seguido.

Creo que vimos algunos fantasmas, pero quizás fuera un efecto de la cerveza. De todas maneras, no puedo temer a los fantasmas teniendo un dragón (por razones obvias).

Terminamos la fiesta recorriendo el barrio y lanzando guano de murciélago a todos los amargados que no querían dar caramelos a los niños. Ya saben, "dulce o travesura".

Espero que ustedes también lo hayan pasado de miedo :-) Y si no... ¡vengan a mi casa el año que viene!


G. E.

25 de octubre de 2014

PANECILLOS DE QUESO

En Uruguay es primavera, pero para quienes vivan en el hemisferio norte y tengan ganas de hornear algo en los días frescos, aquí les va una nueva receta: panecillos de queso :-)

INGREDIENTES

3 tazas de harina
1 taza de queso rallado (con sal)
1 huevo
1/4 taza de aceite de oliva
leche (se vale descremada o semidescremada)
2 cucharadas de polvo de hornear *
1 ó 2 cucharaditas de pimienta (dependiendo de cuán fuerte sea)

* O polvo leudante, levadura artificial o como sea que llamen los españoles a esto, porque ya me han preguntado al respecto. Al parecer los españoles nunca saben cómo es que llamamos a las cosas los latinoamericanos :-D

PREPARACIÓN

Mezclar todo en un recipiente, añadiendo leche hasta lograr una consistencia blanda y pegajosa. Crear los panecillos vertiendo bolas de masa con una cuchara sobre una bandeja previamente barnizada con manteca/aceite y harina.

Supongo que se podrían crear los panecillos en la forma tradicional, amasándolos con levadura de verdad, pero la verdad es que no tengo paciencia para eso :-D

Toque final (opcional): rallar queso parmesano sobre los panecillos hasta formar una capa de aspecto apetitoso.

Poner en el horno a unos 150 grados y sacar cuando estén secos y se haya empezado a dorar la superficie.


Estos panecillos quedan súper súper sabrosos, pero tienen muchas calorías así que no conviene devorar demasiados :-D Saben mejor calentitos, y pegan bien con cualquier tipo de merienda. Se pueden guardar en el refri y recalentar en una tostadora (así duran más).


¡Eh, vuelve aquí, estúpido ratón! ¡Que esos panecillos son para HUMANOOOSSS! (y tal vez un dragón muy grande y azul).

G. E.

7 de octubre de 2014

OKTOBERFEST 2014 AL ESTILO GRIEGO

Sé que la Oktoberfest es una fiesta alemana. No obstante, mi Donaldito y yo ya habíamos hecho una Fiesta de la Cerveza al estilo alemán y al estilo brasileño, así que esta vez decidimos ponernos un poquito más originales... ¡y nos fuimos al Monte Olimpo! Pero no fue para celebrar ahí la Oktoberfest, sino para secuestrar a uno de los pocos dioses griegos que no es un cretino repodrido dedicado a hacer la vida de cuadritos a los humanos (cualquiera que sepa un poco de mitología griega entenderá a qué me refiero).

Sí, es lo que están pensando: pillamos a Baco. No fue difícil, pues estaba borracho y por lo tanto completamente desprevenido :-D Lo hallamos por ahí, cantando canciones sobre el vino así como los irlandeses cantan canciones sobre el whisky; mi Donaldito me ayudó entonces a atarlo a su lomo, y los tres salimos pitando del Olimpo antes de que Zeus se diera cuenta y nos lanzara un rayo.

Después sólo tuvimos que bajar a Grecia, buscar una bonita playa y convencer a Baco de que transformara un cuerno común y corriente de vaca en un cuerno de la abundancia que arrojara pura cerveza. Baco no tenía ni idea de qué rayos era la cerveza, pero una vez que le explicamos el asunto y le mostramos vídeos de la Oktoberfest en YouTube, de inmediato le tomó el gusto a la cosa y complació nuestro pedido. Llamamos entonces a todos los griegos que andaban en los alrededores y armamos un tremendo fiestón cervecero :-)

Pero el asunto con las deidades no terminó ahí. Hicimos tanto ruido que el mismísimo Hades subió a ver qué pasaba, y como el pobre estaba algo aburrido en el inframundo (se entiende, no tiene pinta de ser un sitio muy divertido), se sumó a la fiesta junto con su mascota Cerbero. Cabe añadir que mi Donaldito y Cerbero hicieron muy buenas migas, y el perro pasó un buen rato pillando de una sola vez los tres palos que le lanzaba mi dragón. Mientras tanto le pedí a Hades que resucitara momentáneamente a algunos filósofos griegos, y entre cerveza y cerveza nos entretuvimos filosofando de lo lindo sobre la moralidad humana, la comodidad de las túnicas griegas que permiten ventilar las partes privadas, el significado metafórico de los dragones (a mi Donaldito le molestó un poco que lo consideraran una metáfora, no obstante, por lo que chamuscó algunos traseros para dejar clara su muy real existencia), la calidad de los vinos griegos versus la cerveza del cuerno de la abundancia, y si el músico Yanni hizo bien en cortarse su gloriosa melena (en mi opinión, creo que eso le quitó la capacidad de crear buena música así como le pasó a Sansón con su fuerza).


En fin, fue otra Oktoberfest exitosa :-) ¡Salud!

G. E.

PD: Un policía en la playa trató de multar a Hades por llevar a su perro sin correa. La cosa no terminó bien. (Tres cabezas... tres hocicos... tres juegos de dientes caninos... un solo trasero de policía... ¡auch!)

PPD: Le pedí prestado su casco de invisibilidad a Hades para hacerle algunas bromas pesadas a la vieja miserable de al lado. No cuenten el secreto, ¿eh? >:-D


Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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