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28 de mayo de 2011

DECIMOPRIMERA SEMANA DEL GHM

¡Falta menos para la gran final del Gran Hermano con monstruos! Poco a poco se empieza a sentir el peso de la competencia entre los monstruos participantes: se gruñen por los pasillos y posan frente a las cámaras para ganarse el afecto (y los votos) del público.

Tomando en cuenta los votos, esta semana hubo que expulsar a uno de los dos participantes empatados al fondo de la lista: Medusa y Rodolfo, el hombre-lobo mexicano (ambos con un voto). Como la semana pasada fue Drácula quien propuso una competencia de eliminación, le pedimos a Atatrix que sugiriera un nuevo reto, y nuestra querida extraterrestre no se hizo esperar. Desde Marte había traído un huevo, y luego de incubarlo en agua caliente del foso salió ¡¡un gigantesco monstruo marciano!! (que devoró a casi todos los peces del foso y un par de cocodrilos, pobrecitos).

Dejamos al monstruo suelto por el castillo para que Medusa y Rodolfo lo combatieran. Quien lo liquidara podría permanecer en la competencia, mientras que el otro tendría que marcharse.

¡Y allá fueron los dos participantes detrás del monstruo marciano! La gigantesca bestia con tentáculos, en un frenesí de rabia alienígena, comenzó a destrozar los tapices y los muebles del castillo (lo cual no le hizo mucha gracia al monstruo bajo la cama, quien estaba durmiendo una apacible siesta). Rodolfo y Medusa lo atacaron, el primero con dientes y garras y la segunda con sus flechas, ya que es una excelente arquera. El monstruo marciano contraatacó ferozmente, por supuesto, y de pronto los tres combatientes estaban enzarzados como si fuera una competencia de lucha libre.

¡¡GRRRRAAAAGRRRRBLBLBLBLBLBL!!

Al principio pareció que Medusa sería la ganadora, porque además de sus flechas tenía el veneno de las serpientes en su cabeza, pero Rodolfo, quien ya venía entusiasmado desde la invasión de los monstruos de películas de terror, destrozó a la bestia marciana a fuerza de dentelladas. Después se la comió. Y más tarde tuvimos que darle medicina para la indigestión, porque el monstruo alienígena era muy, muy grande incluso para su estómago. (Se ve que los hombres-lobo son como los perros domésticos: no saben moderar su apetito.) Atatrix sugirió entonces que Rodolfo fuera de visita a Marte alguna vez, ya que esos monstruos con tentáculos son una especie de plaga en su planeta.

Hicimos una breve fiesta de despedida para Medusa, y luego ella se fue volando en su hijo Pegaso.

Ahora quedan sólo cuatro participantes: Atatrix y Drácula, ambos empatados con cinco votos, el monstruo bajo la cama (con cuatro votos) y Rodolfo (con un voto). ¡La encuesta sigue abierta por si aún no han votado por su participante favorito!

G. E.

Siguiente entrada: DECIMOSEGUNDA SEMANA DEL GHM.

22 de mayo de 2011

MANO IZQUIERDA, MANO DERECHA

No lo había mencionado hasta ahora en este blog, pero soy zurda. Tiene sus ventajas y desventajas: las personas zurdas somos, en teoría, más creativas (se aplica en mi caso), lo cual resulta muy útil para lidiar con las desventajas de dicha condición, como usar tijeras o abrelatas diseñados para diestros. (Los abrelatas todavía me sacan de quicio.)

Sin embargo, hace unos años decidí que quería aprender a escribir con la mano derecha. Por las dudas. Es decir, nunca se sabe cuándo uno podría necesitar escribir con la mano opuesta; por ejemplo, en caso de que un tiburón se comiera tu brazo o de que un helicóptero fuera de control te cortase la mano como si la hubieras metido en una picadora de carne gigante (uh, tal vez deba escribir una escena de ese tipo para un relato macabro).

Al principio no me fue muy bien. Mi cerebro llevaba demasiados años acostumbrado usar la mano izquierda para escribir, y mi caligrafía con la mano derecha era tan irregular como un montón de insectos aplastados al azar sobre el papel. Poco a poco, sin embargo, fui mejorando, y hoy en día escribo pasablemente bien con la derecha, aunque sin demasiada fluidez. (Ya pueden venir a mí esos tiburones y helicópteros descontrolados. Estoy lista.)

Mi caligrafía con la mano derecha sigue sin parecerse del todo a la caligrafía con la mano izquierda, por lo que un día se me ocurrió hacer un experimento: como mi prima se había aficionado a la grafología, le pasé muestras de ambas escrituras sin decirle que venían de la misma persona. Y debo decir que los resultados me sorprendieron un poco...

Con la escritura de la mano izquierda estaba todo bien: el estudio decía que soy una persona optimista, enérgica, bondadosa, ordenada y racional, pero al mismo tiempo con mucha imaginación.

Y luego vino el estudio sobre la escritura de la mano derecha... el cual decía, básicamente, que soy una persona inestable, algo perversa, irracional y quizás hasta psicópata.

¿¿QUÉ QUÉ QUÉ??

Me pasé el resto del día sumida en un estado de absoluta confusión. ¿O sea que había dos personalidades distintas conviviendo en mi interior según la mano que usara para escribir? ¿Dos versiones opuestas de Gissel Escudero, algo así como la doctora Jekyll y la señorita Hyde? ¡Ay, caramba! ¡Y yo sin enterarme hasta ese momento! Aunque... bueno, pensándolo bien, siempre he tenido aficiones y pensamientos contradictorios. Me gustan las historietas de Disney y los libros y películas de horror. Respeto las leyes, pero de vez en cuando me pregunto qué tal sería decapitar a alguien (varios políticos tarúpidos de mi país, por ejemplo, o mi podrida y tacaña vecina de al lado). Me gustan las películas donde la sangre salpica para todos lados, como Kill Bill o 300.

Mmmm... ¡la idea de que hubiera dos Gissel opuestas viviendo dentro de mí ya no parecía tan extraña! Por un lado una Gissel buena que escribe sobre gatitos, niños y mariposas, y por el otro una Gissel medio perversa que escribe sobre masacres y monstruos y que, ¡uuhhhh!, ¡quizás hasta se atrevería a usar ropa sexy y botas de tacón alto para patear con ellos a quien se lo merezca (o no)! ¡Algo así como esto!:


Entonces pensé: ¡pues no pinta mal la cosa! Total, ¡las chicas buenas van al cielo pero las malas se divierten más! ¡Y yo podría tener las dos cosas en un mismo paquete!

¡Yipiiiii!

Por desgracia, y cuando ya estaba haciendo planes para sacar provecho de mi doble personalidad, mi prima me confesó que en realidad había improvisado todo el análisis grafológico y que yo no debía tomar en serio nada de lo que había dicho.

Maldición >:-/

G. E.

PD: Por cierto, habrán notado que mi yo diestra también tiene tetas más grandes. En realidad no hacía falta que las tuviera, pero la palabra "tetas" es estupenda para derivar tráfico al blog :-P (Cuestiones de search engine optimization.)

16 de mayo de 2011

DÉCIMA SEMANA DEL GHM

La décima semana del Gran Hermano con monstruos fue bastante tranquila: no hubo monstruos invasores, trampas mortales ni catástrofes de ninguna clase, por lo que la mayor preocupación fue decidir a quién le tocaría marcharse del castillo. En ese momento había tres participantes con un solo voto a favor: Bernarda, Rodolfo y Medusa. Se nos ocurrió entonces decidir la eliminación por medio de una competencia, y para ello nuestro querido conde Drácula tuvo una idea interesante: de alguna manera consiguió una pareja de duendes transilvanos, chico y chica, y el objetivo de la competencia sería encontrarlos; quien se quedara sin duende se iría del castillo.


Antes de eso, sin embargo, tuvimos que equiparar un poco las cosas, ya que Bernarda, por ser una científica mutante caracol, estaba en desventaja debido a su lentitud. La solución fue simple: de las mazmorras del castillo conseguimos unas cadenas con bolas, que atamos a las patas de Rodolfo y la cola de Medusa. Listo. Ya estaban todos igualados a la misma velocidad.

A través de las cámaras seguimos la búsqueda por parte de cada participante.

Como era de esperarse, Rodolfo contaba con una habilidad adicional: su olfato de hombre-lobo, por lo que fue el primero en encontrar un duende. Claro que antes tuvo que sortear algunos obstáculos: los fantasmas japoneses se dedicaron a distraerlo con sus cámaras fotográficas, sir Gandolfo lo seguía de cerca por si llegaba a decir la frase maldita, y algunas telarañas de Aracne que aún quedaban por ahí le dificultaron el tránsito por los pasillos. (Antes de que lo pregunten, es de mala suerte limpiar las telarañas en los castillos embrujados. Nos ahorra mucho dinero en empleadas domésticas, de paso.)

Después de eso, la competencia era entre Medusa y Bernarda. Debo decir que las dos se acercaron mucho a atrapar a la chica duende que aún seguía escondida, pero entonces ella se metió bajo una cama y encontró al monstruo, lo cual le provocó un susto tan grande que salió corriendo. Medusa y Bernarda la persiguieron hasta el foso del castillo. Ahí la pobre duende estuvo a punto de ser devorada por los cocodrilos, pero Medusa la rescató a tiempo mientras Bernarda cubría de baba a las feroces bestias. Medusa quiso repetir la búsqueda debido al inconveniente, pero Bernarda ya había aceptado la derrota y decidió ser ella quien se marchara del castillo; además, confesó que ya estaba extrañando a Bublob, su marido.

Nos despedimos de Bernarda, entonces, y Medusa posó para la foto con su chica duende trofeo:


(Creo que a la chica duende no le hizo mucha gracia todo este asunto. Al parecer sólo se ofreció para el juego porque su novio duende pensó que sería divertido, pero seguro que no había tomado en cuenta al monstruo bajo la cama ni a los cocodrilos hambrientos.)

Ahora sólo quedan cinco participantes en el GHM: Atatrix y Drácula, con cuatro votos cada uno; el monstruo de la cama, con dos votos cada uno, y Rodolfo y Medusa con un voto cada uno. Si ustedes no han votado aún, ¡están a tiempo de influir sobre el resultado del concurso!

G. E.

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10 de mayo de 2011

TRADUCIENDO CUENTOS DE HADAS

Hace un tiempo mi amiga Silvia, del blog ¡Abajo las oposiciones! escribió un artículo sobre un experimento que hizo con su primo, traduciendo textos del español al japonés y de vuelta al español usando Google Translate. Y como a una cualquier cosa le sirve de inspiración para este blog (incluyendo los bichos de la bañera, que han resultado más populares de lo que yo imaginaba), pues ¡hala!, a mí también me dio por experimentar con las traducciones de ida y vuelta.

Por un motivo totalmente aleatorio decidí usar los cuentos de hadas, y la verdad es que el resultado quedó hilarante. Empecemos por el cuento más clásico de todos los tiempos...

BLANCANIEVES

Érase una vez una reina que quería tener una hijita con la piel blanca como la nieve y los labios rojos como la sangre. Tuvo una niña y la llamó Blancanieves, pero luego la reina estiró la pata. El padre se casó con una mujer malvada que envidiaba la belleza de la niña. La madrastra decidió matar a Blancanieves, de modo que contrató a un cazador y le ordenó que le arrancara el corazón. El cazador tuvo un lapsus de bondad, de modo que perdonó a la niña y le dijo que corriera, y luego puso en el cofre el corazón de un jabalí. Blancanieves huyó por el bosque y terminó con siete enanos mineros que la hicieron trabajar en la casa sin un sueldo, a pesar de que ellos trabajaban en una mina de diamantes. La madrastra descubrió dónde se escondía Blancanieves, de modo que fue hasta la casa de los enanos cuando ellos no estaban y le dio a la niña una manzana contaminada con pesticidas. Blancanieves la probó y quedó cataléptica. Luego vino el príncipe, le dio un beso y la resucitó. El padre de Blancanieves hizo matar a la madrastra, a los enanos les pusieron una multa por no pagar la Seguridad Social, y todos felices. Fin.

Hasta aquí vamos bien, es el cuento que todos conocemos (bueno, más o menos; me tomé algunas libertades, como habrán notado). Pero después de la traducción, la cosa quedó así:

BLANCANIEVES

Reina quería una hija con la piel blanca como la nieve, los labios rojos como la sangre, había allí antes. [¿Ya tenía una? ¿Y para qué quería otra?] Y tuvo una niña, llamada Blanca Nieves, después de la reina dio una patada al cubo. [Si es que el parto da unas ganas de patear algo...] El padre se casó con una mujer malvada y la belleza de las chicas querían a la envidia. [Es que Envidia era más popular en el colegio.] Madrastra decidió matar a Blancanieves, porque contrató a un cazador, y ordenó que le arrancara el corazón. Hunter [el cazador era anglosajón], que tenía un trozo de bondad, y le dijo a correr y dejar a la niña en el pecho al corazón del jabalí [¡suena como una cirugía tremendamente complicada!]. Blanco [¿el hermano de Blancanieves?], a pesar de trabajar en las minas de diamantes y terminó con siete enanos huyeron por el bosque, que fue de los trabajadores mineros que trabajan en el hogar sin remuneración. [¿Tal mal iba el negocio de la minería? Estúpida crisis.] Madrastra de Blancanieves, no había encontrado un escondite fue a la casa de la enana [¿la madre de los enanos, o Blancanieves era muy bajita?] cuando se tenía que dar a una niña una manzana contaminada con pesticidas. Blanca ha intentado y se cataléptico [clarísimo]. Entonces el príncipe se acercó y la besó. Padre de White [¿y quiénes son esos dos?] fue asesinado madrastra, los enanos son los multó por no pagar la seguridad social [nótese: la parte de la multa por los impuestos sí la tradujo bien], todos estaban contentos. Final.

¿A que mola lo de las traducciones? Como no tenía nada mejor que hacer me dio por hacer otra, y entonces traduje la historia de...

RAPUNZEL
(nota: la original, no la de Disney)

Rapunzel era una rubia de pelo largo que vivía en una torre. Como era demasiado tonta para bajar de la torre usando su propio pelo, su malvada madrastra Gothel lo usaba para subir a la torre y visitarla. Un día apareció un príncipe y subió a la torre. Rapunzel decidió casarse con ese completo desconocido y encima quedó preñada. Un día que el príncipe estaba fuera, volvió la madrastra Gothel y notó que Rapunzel tenía un pastel en el horno. Entonces le cortó el pelo y la desterró. Luego apareció el príncipe, a quien la madrastra engañó para que subiera a la torre por los pelos cortados. Ella iba a matar al príncipe, pero él cayó de la torre y quedó ciego. Después de mucho vagar, golpeándose de frente contra los árboles, finalmente encontró a Rapunzel y sus dos críos. Ella le curó la vista con sus lágrimas y vivieron felices para siempre. Fin.

Después de la traducción quedó algo como esto:

RAPUNZEL

Pelo rubio duró mucho tiempo en la torre de Rapunzel. Es por la torre con su propio cabello [una torre hippie peluda, al parecer], ya que era demasiado estúpido [no existe el cabello inteligente], Gothel de su malvada madrastra, y los visitantes utilizan para subir a la torre. [Encima la torre era un atractivo turístico. Pues claro. Era una torre peluda.] Un día, el príncipe subió a la torre. Rapunzel, que decidió casarse con un desconocido a través de este embarazo [¡¡ah, bandida, se casó porque estaba embarazada!!]. Un día, el príncipe de distancia [una nueva medida de longitud], la madrastra se volvió y descubrió que tenía un Gothel Rapunzel pastel en el horno. ["Gothel Rapunzel pastel". Parece una canción infantil :-D] Luego se cortó el pelo y luego desterrado. Entonces el príncipe fue engañada [eh... ¿era un príncipe transexual?] para subir las torres con la madrastra de pelo corto llegó. Iba a matar al príncipe, la ceguera de la torre cayó. [Torre peluda y ciega. ¡Definitivamente tengo que visitarla la próxima vez que viaje!] Después de deambular muchos, encontrar Rapunzel y sus dos hijos y, finalmente, la copa del árbol [se le había perdido el árbol también, pobre]. Ella ha curado el ojo con lágrimas, felices para siempre. [Al menos tradujo bien la parte de "felices para siempre".] Final.

Esto no termina aquí porque, como seguía aburrida, traduje la historia de...

CENICIENTA

Cenicienta era una chica muy mona que era explotada por su madrastra y sus feúchas hermanastras. Un día el rey invitó a todas las jóvenes solteras a un baile. Cenicienta se quedó de fregona en casa. Luego apareció el hada, quien le hizo un vestido y convirtió una calabaza en carroza, y Cenicienta fue al palacio donde estuvo bailando con el príncipe toda la noche. A las doce se acababa el hechizo, así que Cenicienta escapó corriendo y perdió un zapato de cristal. El príncipe, que era medio estúpido, en lugar de reconocer a Cenicienta por la cara fue de casa en casa probando el zapato en todas las chicas. Finalmente encontró a Cenicienta, le quedó el zapato, ellos se casaron y vivieron felices comiendo perdices. Fin.

Hice la traducción y...

CENICIENTA

Cenicienta era una niña muy linda que fue abusada por un familiar de su madrastra y hermana conjunta. [¡Válgame Dios! ¡Espero que haya hecho la denuncia! Y... ¿qué cuernos es una hermana conjunta?] Un día el rey de la danza, invitó a todas las jóvenes solteras. Cenicienta era una fregona en casa. A continuación, hacer un vestido, hadas convertido la calabaza en el carro llegó [era un carro de transporte de calabazas en lugar de una carroza; de nuevo, estúpida crisis], y Cenicienta fue al palacio del príncipe estaba bailando toda la noche. Ahora que usted tiene ataques a los 12 [¿ataques de qué?], la zapatilla de cristal de Cenicienta perdió y salió corriendo [estúpidos zapatos fugitivos]. La mitad de la de reconocimiento facial en lugar de Cenicienta [se ve que no era muy bueno el retrato hablado], el príncipe iba de casa en casa tratando de engañar a los zapatos de todas las chicas [¿cómo cuernos se engaña a un zapato?]. Por último, encontramos una Cenicienta [había más de una, al parecer], el zapato se quedó, se casaron y vivieron felices [¿y las perdices?]. Final. [Sí, y con el final me quedé con la duda: ¿el príncipe se casó con Cenicienta... o con el zapato fugitivo?]

¡Vuelve aquí, estúpido zapato!

Ya saben en qué entretenerse la próxima vez que estén aburridos :-)

G. E.

4 de mayo de 2011

NOVENA SEMANA DEL GHM

¡Ya falta menos para la gran final del Gran Hermano con monstruos! Mientras tanto, sin embargo, fue una semana muy, muy extraña en el castillo. Los siete participantes comenzaron a tener pesadillas horribles, los objetos cambiaban de lugar por sí solos, se escuchaban gritos inusualmente raros en los pasillos, y en unos cuantos rincones hasta había pegotes de baba que NO fueron puestos ahí por Bernarda ni Bublob.

Definitivamente había algo más extraño de lo habitual por ahí. Presencias malignas, quizás. ¡Algo que sin duda valía la pena investigar! Y con siete monstruos participantes, más cinco fantasmas japoneses y una armadura viviente, era seguro que tarde o temprano daríamos con la causa de los inesperados fenómenos sobrenaturales.

Por suerte teníamos una ayuda adicional: las cámaras instaladas por todo el castillo. Éstas registraron todo aquello que ocurría fuera de la vista humana monstruosa, y así pudimos detectar pelos negros que se arrastraban por el suelo, garras asomando desde las grietas, flujos de energía ectoplásmica circulando por las diferentes habitaciones, y a los participantes del GHM agitándose en sueños debido a las pesadillas. "Cuchillos", balbucearon algunos. "Cuchiiiilloooos..." ¡Qué emocionante!, ¿verdad?

Poco a poco descubrimos que ¡el castillo había sido invadido por varios monstruos no invitados al GHM! Los muebles se movían a causa de un poltergeist, las garras pertenecían a un alien, y a los fantasmas japoneses se les había sumado una niña japonesa de ultratumba con muy mala leche y deseos de venganza. Tardamos un poco más en determinar la causa de las pesadillas, pero cuando Medusa despertó una mañana con cinco tajos en su cola, una lucecita se encendió en mi cerebro y no tardé en concluir que el responsable de los ataques era ¡el mismísimo Freddy Krueger! (menuda aparición, ¿eh?).

Ya sólo nos habría faltado el muñeco Chucky para completar el panorama, pero al parecer tenía otros compromisos. (Maldición. Me habría gustado pedirle un autógrafo.)

¿Y qué hicimos con la horda de monstruos ajenos al GHM? Bueno... les recuerdo que dichos monstruos no habían sido invitados, de modo que, tal como hicimos con el monstruo momificado de la vez anterior, rápidamente los pusimos de patitas en la calle el foso exterior del castillo. Fue bastante fácil, en realidad. Los fantasmas japoneses se encargaron de expulsar al poltergeist, flasheándolo hasta el cansancio con sus mortales cámaras fotográficas. En segundo lugar, Medusa convirtió al alien en piedra (otra gárgola para el castillo). Con respecto a Freddy y la niña japonesa de ultratumba, bien, eso tomó un poquito más de trabajo. Primero tuvimos que arrastrar a Freddy al mundo real (Drácula se encargó de eso, por ser el inmortal del grupo), y como el monstruo bajo la cama estaba muy ocupado limpiando las pelusas bajo las múltiples camas del castillo, quien se dio el gusto de perseguir a Freddy y a la niña de ultratumba fue Rodolfo, el hombre-lobo. A decir verdad, Rodolfo asumió la tarea con mucho gusto, porque esa noche había luna llena y el pobre tenía ganas de dar rienda suelta a sus bajos instintos animales.

Fue bastante espectacular, por cierto. Rodolfo pegó un aullido tremendo, se rasgó las ropas (¡un momento muy intenso!) y luego corrió en pos de Freddy y la niña japonesa con los dientes expuestos y las garras estiradas. Y debo añadir, queridísimos lectores, que nunca había visto a dos monstruos escapar a tal velocidad, chillando de miedo como unas colegialas que acabaran de ver una cucaracha en el baño de chicas.


Y así los monstruos del GHM limpiaron el castillo de los monstruos invasores. Una semana épica, sin duda. Al final de la misma, Bublob se separó de su querida esposa Bernarda y dejó el castillo para regresar a su pantano, ya que no tenía los votos para quedarse en el GHM. Les recuerdo, pues, que la votación sigue: quienes quedan en el castillo son Bernarda, el monstruo bajo la cama, Atatrix, Drácula, Rodolfo y Medusa. ¡A ver cómo termina este descabellado concurso!

G. E.

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Fragmento de LOBO DE LUNA

El joven nanok siguió el sonido del agua, pero entonces olió algo más que lo distrajo. ¿Qué era eso? No lo reconoció en absoluto.

A pesar de su curiosidad, Urkin fue precavido: avanzó hacia la fuente del olor moviéndose de árbol en árbol, aprovechando que su pelaje era marrón como la corteza. De su cinturón extrajo un cuchillo de piedra, por las dudas; en Kum, cualquier novedad podía ser agradable... o mortal.

Poco a poco se aproximó a un árbol más grueso que los demás, donde oyó el tenue flujo de una respiración. El olor pertenecía a un ser viviente.

Urkin rodeó el árbol, y en un hueco vio una mancha plateada y pequeña. Y asustada. El nanok lo supo por la forma en que la criatura estaba doblada sobre sí misma, como si tratara de contraerse hasta desaparecer.

Sin soltar el cuchillo, Urkin se acercó un poco más, y entonces la criatura levantó la cabeza. Urkin contuvo la respiración.

Era un cachorro de lobo. Pero no un lobo cualquiera sino un ekté, un lobo de luna. Urkin jamás había visto uno, pero sí algunos miembros de su clan, en noches de Aima llena. Así sabía que los ektén eran plateados y que tenían a Aima en los ojos.

¿Qué hacía el lobezno en el hueco del árbol? Los cachorros nunca andaban solos, ni siquiera los de esa especie.

—¿Te has perdido? —preguntó Urkin, y el animal se encogió sobre sí mismo, gimiendo. Era muy hermoso. Urkin guardó el cuchillo y extendió una mano en un gesto de amistad.

El lobezno se apretó contra el fondo del hueco. No parecía dispuesto a salir por las buenas, y Urkin no iba a forzarlo. El nanok se alejó del árbol y tomó asiento sobre una roca, decidido a esperar el tiempo que fuera necesario.

Había huellas más grandes que las del cachorro en el suelo, y también eran lobunas. ¿Su madre o padre? ¿Qué había pasado ahí exactamente? Si los ektén eran como los lobos de Kum, no abandonarían a un miembro de su jauría, mucho menos al otro lado de la luz azul.

—Me quedaré aquí hasta que alguien venga a buscarte —dijo Urkin al lobezno—. Y si nadie viene... tendré que llevarte conmigo. No puedo dejarte solo, morirías. ¿Entiendes algo de lo que estoy diciendo? Supongo que no. Espero que comprendas mi tono de voz, al menos.

El lobezno se limitó a mirarlo sin parpadear. Al cabo de un rato pareció estar un poco más calmado, y sus ojos se desviaron hacia el río. Urkin dedujo que debía de tener sed.

—Enseguida vuelvo.

El nanok fue hasta la orilla, arrancó una hoja grande y usó la misma como cuenco para recoger el agua. Urkin la olió primero, y sí, estaba buena. Regresó junto al árbol sosteniendo la hoja con ambas manos.

—Aquí tienes, lobo de luna —dijo el nanok, depositando la hoja frente al cachorro antes de volver a la roca.

El lobezno no bebió de inmediato, sino que palmo a palmo se deslizó hasta la hoja y una vez ahí tomó el agua con rápidos lengüetazos. Después retrocedió al hueco en el árbol.

—Puf. Ya veo que esto no será fácil. Pero créeme, no pienso hacerte daño.

Urkin empezó a cantar en voz baja, como hacía para sus primos a la hora de la siesta. El lobezno luchó por mantener los ojos abiertos, pero debía de estar cansado y se durmió al cabo de un rato. Urkin guardó silencio. Mientras esperaba le dio hambre, así que comió las bayas en su bolsita pensando que a la vuelta tendría que recoger más. Nadie apareció en todo ese lapso. Si el lobezno tenía familia, se hallaba fuera de su alcance.

El cachorro despertó hacia el atardecer. Quizás había pensado que su madre estaría ahí cuando abriera los ojos, porque miró en derredor y luego bajó la cabeza en un gesto de desilusión. Urkin sintió pena por él.

—Escucha, ya debo irme. ¿Quieres venir conmigo? Vamos, sígueme. —El cachorro no se movió—. Está bien, no me sigas. Pero yo volveré mañana, y si aún estás aquí, te traeré algo de comer. Adiós.

Al tiempo que decía todo esto, Urkin bajó de la roca y se alejó muy despacio del árbol. No quería dejar ahí al cachorro, pero el animalito tenía que decidir por sí mismo si aceptaba o no la invitación.

Urkin siguió caminando, le dio la espalda al árbol... y entonces escuchó pasos detrás de él. El nanok sonrió de alivio. Allí estaba el lobezno, con la cola entre sus patitas pero siguiéndolo por su propia voluntad.

—Bien hecho. Yo me encargaré de ti, pequeño.

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